El 22 de febrero, Arabia Saudita celebra el Día de la Fundación, una efeméride instaurada oficialmente en 2022 para conmemorar el establecimiento del primer Estado saudí en 1727. La fecha remite al liderazgo de Muhammad bin Saud, quien consolidó una estructura política en Diriyah que sentó las bases del actual reino. Más que una simple referencia histórica, la jornada apunta a reforzar la narrativa de continuidad institucional y cohesión nacional.
La decisión de institucionalizar esta conmemoración fue adoptada por el rey Salman bin Abdulaziz Al Saud mediante decreto real. Con ello, el gobierno saudí buscó diferenciar esta fecha del Día Nacional, celebrado el 23 de septiembre, que recuerda la unificación del país en 1932 bajo el rey Abdulaziz. La distinción permite enfatizar tanto el origen histórico como la consolidación moderna del Estado.
El primer Estado saudí surgió en la región de Najd durante el siglo XVIII, en un contexto de fragmentación política en la península arábiga. La alianza entre Muhammad bin Saud y el reformador religioso Muhammad ibn Abd al-Wahhab fortaleció un proyecto político con base territorial y legitimidad religiosa. Ese entramado institucional marcó el inicio de una dinastía que atravesó etapas de expansión, conflicto y reconfiguración.
A lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, el poder saudí experimentó ciclos de ascenso y caída hasta que Abdulaziz Ibn Saud logró unificar gran parte de la península y proclamó el Reino de Arabia Saudita en 1932. La actual conmemoración del 22 de febrero busca, por tanto, proyectar una línea histórica que conecta el primer emirato con el Estado contemporáneo.

La efeméride cumple también una función política interna. En el marco de las reformas impulsadas en los últimos años, el liderazgo saudí ha promovido símbolos y relatos que refuercen la identidad nacional. El Día de la Fundación se integra a esa estrategia cultural, destacando elementos históricos, vestimenta tradicional y patrimonio regional como componentes de cohesión social.
En el plano internacional, la conmemoración proyecta la imagen de un Estado con raíces profundas y continuidad dinástica. Para la diplomacia saudí, subrayar la antigüedad del primer Estado refuerza su narrativa de estabilidad en una región marcada por transformaciones geopolíticas. Así, la fecha no solo evoca el pasado, sino que también cumple una función estratégica en la construcción del posicionamiento global del reino.