La designación de Oliver Blanco como viceministro para Europa y América del Norte dentro de la Cancillería venezolana introdujo un nuevo elemento en el tablero diplomático del país. El anuncio fue realizado por la vicepresidenta ejecutiva y canciller, Delcy Rodríguez, quien destacó el perfil profesional del funcionario y su compromiso con la gestión pública. La decisión ocurre en un contexto marcado por debates internacionales sobre sanciones y relaciones bilaterales.
Blanco ha sido identificado en etapas previas como comunicador y asesor vinculado a distintos espacios políticos, lo que añade un componente adicional al análisis del nombramiento. Su llegada al área encargada del vínculo con Europa y Norteamérica implica asumir la interlocución con actores que mantienen posiciones críticas hacia el gobierno venezolano. El movimiento es interpretado como parte de un reordenamiento estratégico en la política exterior.
El anuncio coincide con discusiones en la Unión Europea sobre la eventual revisión del régimen de sanciones impuesto a funcionarios venezolanos, entre ellos Delcy Rodríguez. Aunque no existe confirmación oficial de una relación directa entre ambos hechos, la simultaneidad ha sido señalada por analistas y dirigentes políticos como un elemento de lectura estratégica. La política de sanciones ha condicionado durante años la dinámica entre Caracas y varias capitales europeas.
En este escenario, el viceministerio para Europa y América del Norte adquiere un peso particular. Se trata de la instancia responsable de gestionar contactos políticos, comerciales y multilaterales con países clave para la economía venezolana. Cualquier modificación en el régimen de sanciones podría alterar los márgenes de acción diplomática y económica del gobierno.
Oliver Blanco tiene años siendo asesor comunicacional de Delcy Rodríguez y Carmen Meléndez. Esto no debe representar sorpresa. Que esto suceda, el mismo día que la Unión Europea plantea quitarle las sanciones a Rodríguez, tampoco es casual. El reacomodo sucede a pasos acelerados https://t.co/QEZqxHzDGa
— Carlos D. Carrasco M. (@CarrascoMuroC) February 23, 2026
Más allá del frente externo, la designación también tiene implicancias en la dinámica interna venezolana. La incorporación de figuras con trayectorias diversas puede interpretarse como intento de ampliar puentes o consolidar lealtades dentro del aparato estatal. El nombramiento envía una señal sobre la prioridad que el Ejecutivo asigna a la agenda internacional en el actual momento político.
Como Viceministro para Europa y América del Norte designé a Oliver Blanco, joven de las relaciones internacionales que, ha tenido militancia partidista opositora, y mantiene un firme compromiso con el país. Venezuela se servirá de su compromiso y profesionalismo. pic.twitter.com/mz8fkHJ7EQ
— Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) February 23, 2026
El desenlace de las discusiones sobre sanciones y el desempeño del nuevo equipo diplomático definirán el alcance real de este movimiento. En un contexto regional y global cambiante, la Cancillería venezolana enfrenta el desafío de equilibrar negociación, narrativa política y gestión técnica. La designación de Blanco se inscribe en esa estrategia de reposicionamiento.