En la antesala del tratamiento en el Senado de la Reforma Laboral, la conducción de la CGT convocó para este miércoles a una reunión de su mesa chica con el objetivo de definir los próximos pasos frente a un proyecto que genera fuerte rechazo en el movimiento obrero.
El encuentro, aún con horario y lugar a confirmar, se realizará a días de la sesión prevista para el viernes, cuando la Cámara alta debatirá la iniciativa que ya cuenta con media sanción.
Según fuentes sindicales, la mayoría de la conducción cegetista coincide en que no están dadas las condiciones para una nueva medida de fuerza de alcance general. En cambio, la central obrera buscará trasladar el conflicto al plano judicial, impugnando los artículos que considera inconstitucionales, entre ellos las limitaciones al derecho a huelga.
Además, advierten que, si la ley es aprobada, intentarán que los senadores que la respalden asuman el “costo político” de su voto.
“Veremos qué se puede interpretar del malestar en la calle, pero no vamos a gastar recursos en medidas de acción directa”, señalaron desde la conducción.
En paralelo, sectores más combativos como la UOM, Aceiteros, los pilotos de APLA y los estatales de ATE definirán este martes un paro de 24 horas para el viernes, acompañado por 12 horas de movilización.

El Frente de Sindicatos Unidos (FreSu) anunciará la medida y convocará a la CGT a sumarse. Estos gremios ya habían tensionado la interna sindical al movilizar al Congreso durante el último paro general convocado por la central.
Tras la media sanción en Diputados, distintos dirigentes cuestionaron con dureza la reforma. Desde el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales advirtieron que la norma precariza derechos laborales y excluye a trabajadores marítimos y fluviales de la Ley de Contrato de Trabajo.
“La discusión continuará en la calle y en la Justicia”, señalaron desde ese espacio, al considerar que el proyecto es “injusto, inconstitucional y prepotente”.
La reforma regresó al Senado luego de que Diputados eliminara el controvertido artículo 44, que establecía recortes salariales en casos de licencias por enfermedad. Ahora, la Cámara alta tendrá la última palabra en un clima de creciente tensión sindical y política.
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