El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, generó una fuerte polémica al sostener que el gobierno de Javier Milei “no puede llegar al 10 de diciembre de 2027”, una frase que fue interpretada en distintos sectores políticos como de tono destituyente.
“Tenemos que asumir esa responsabilidad histórica rápidamente”, planteó el mandatario al analizar el rumbo político y económico del país, y advirtió que, de continuar el actual modelo, la Argentina llegará a esa fecha “con un país totalmente destruido y entregado”.
Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista radial y se produjeron en medio de una creciente tensión entre el Ejecutivo nacional y un grupo de gobernadores peronistas que vienen expresando su rechazo a las principales reformas impulsadas por el oficialismo.
Quintela comparó la situación actual con la crisis de diciembre de 2001, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, y sostuvo que el país atraviesa un proceso de deterioro social profundo.
“Hablamos de desnutrición que avanza, familias que no tienen para comer, mortalidad infantil otra vez y falta de vacunas. Todo esto va a producir un genocidio social enorme si no hay una intervención fuerte”, afirmó.
También advirtió sobre una presunta entrega de tierras en la Patagonia a intereses extranjeros y sobre riesgos para la soberanía en regiones estratégicas del país.
En otro tramo de la entrevista, Quintela cuestionó declaraciones del expresidente Mauricio Macri sobre la mejora de la calidad de vida a nivel global y aseguró que ese enfoque desconoce la importancia del ascenso social y la igualdad de oportunidades.
“El ascenso social para ellos no existe. Creen que los únicos que pueden tener una calidad de vida diferente son ellos”, señaló.
Además, apuntó contra el endeudamiento externo contraído durante el gobierno de Cambiemos, en particular el préstamo del Fondo Monetario Internacional, y reclamó que la Justicia investigue responsabilidades.
Quintela convocó a la unidad de los gobernadores peronistas y de la CGT para articular una respuesta política y sindical frente a las reformas del Gobierno nacional, especialmente la reforma laboral.
Recordó la reciente declaración conjunta firmada por mandatarios como Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa), Elías Suárez (Santiago del Estero) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), en rechazo a esa iniciativa.
En ese marco, propuso avanzar con paros y movilizaciones progresivas: “24, 48, 72, 96 horas y tiempo indeterminado hasta que se modifique o elimine esta ley”.
El gobernador también cuestionó a los legisladores peronistas que acompañaron proyectos del oficialismo y pidió reorganizar el movimiento desde una conducción nacional.
“El peronismo es un movimiento nacional, no una confederación de provincias”, sostuvo, al tiempo que reclamó definiciones políticas claras frente al gobierno libertario.