25/02/2026 - Edición Nº1114

Farándula

Confesiones de diván

Coco Sily: “Soy un tipo esencialmente melancólico”

24/02/2026 | El humorista pasó por el ciclo de entrevistas para repasar su presente marcado por un importante cambio físico y un nuevo matrimonio.



Coco Sily visitó El Living de NewsDigitales en una entrevista donde la vulnerabilidad y la franqueza primaron sobre el chiste fácil. Con una trayectoria que lo posicionó como una de las figuras más queridas del espectáculo argentino (desde sus inicios en el teatro independiente y su labor como guionista de Tato Bores, hasta el fenómeno de "La Cátedra del Macho" y su consolidación en radio y televisión como en "Animales Sueltos"), el humorista se mostró auténtico.

Durante el encuentro con el periodista Tomás Méndez, analizó cómo la madurez lo encuentra en un momento de plenitud familiar, aunque condicionado por temas de salud: “Bajé, adelgacé 11 kilos... estuve con un problemita de salud que todavía lo voy llevando. Una diverticulitis, reveló.

La salud y el peso de las emociones

El cambio físico de Coco no pasó desapercibido, pero lejos de ser una búsqueda estética, fue una consecuencia de su sensibilidad. Según explicó, sufre de divertículos complejos que se activan con sus estados anímicos: “todo lo que es emocional va a la panza”. Esta condición lo llevó a reflexionar sobre la naturaleza de quienes se dedican a hacer reír.

Para el actor, el estereotipo del humorista triste tiene un anclaje real en su personalidad. “Yo sí soy un tipo esencialmente melancólico... me afecta el dolor, me afecta”, confesó. A pesar de su imagen de hombre de barrio recio, se definió como alguien extremadamente sensible y apegado a sus cuatro hijos (Dana, Sasha, Bono y Baltasar), quienes son el eje de su vida: “los cuatro están divinos, laburan, concretaron sus vocaciones... son los soles de mi vida”.

Un matrimonio sin convivencia

Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue su presente sentimental. Casado desde noviembre, Coco sorprendió al detallar la dinámica de su relación actual. “Ni convivíamos ni convivimos. Ahora nos casamos todo y ella vive en su casa en San Isidro, explicó. La pareja mantiene sus espacios propios: él en su departamento de Núñez y ella con sus hijos en el norte del conurbano.

Sin embargo, el vínculo es estrecho y se organiza bajo sus propias reglas. “Yo me voy para allá los viernes cuando salgo de la radio. Me quedo hasta el domingo, lunes. Ella viene los martes a casa, al departamentito, que lo usamos como bulo, ¿viste? Estamos los dos solos sin hijos”, relató con humor.

Para la gran figura argentina, haber encontrado el amor a los 60 años es un regalo de la vida que supo construir desde la honestidad.

Miedo a la muerte

La charla en El Living de NewsDigitales tomó un tono filosófico cuando Méndez indagó en sus creencias. Coco se definió como un "existencialista" que no logra encontrar respuestas en las estructuras religiosas tradicionales.

“No tengo la más *** idea para qué estamos acá, por qué estamos acá, ¿viste? ¿Qué *** estoy haciendo acá? ¿Quién me trajo? ¿A dónde vamos? Necesito respuestas y no las encuentro”.

A pesar de haber buscado consuelo en diversas religiones, admitió que le cuesta conectar con los ritos: “Yo voy a una iglesia y me parece cartón pintado”. Este vacío le genera un temor genuino al final de la vida. “Me da mucho miedo... el final. Te morís y se acaba todo”, confesó, desestimando la idea de que la madurez traiga consigo una aceptación natural de la mortalidad.

La anécdota con Benjamín Vicuña

Fiel a su temperamento, Coco recordó sus conflictos en el medio, atribuyéndolos a su carácter impulsivo.

“Soy muy calentón. He tenido muchos problemas. Los problemas que yo he tenido en este oficio han sido de calentón. Yo tengo un alma barrabrava”.

Uno de esos episodios involucró a Benjamín Vicuña, a quien atacó al aire porque el actor no asistió a su programa de radio.

Luego, recordó entre risas: “Dije, 'Yo fui a verla (la película). Es una bosta. No vayan a verla, es una porquería'”. El problema fue mayor cuando se enteró de que el film había sido financiado por su mejor amigo, Gabriel Rolón. Al día siguiente, Sily convocó a los medios para retractarse: “Dije, 'Soy un gordo mentiroso. Nunca vi la película, lo dije de calentón'. Le pido disculpas a tal y tal y tal y me hice cargo de todo”. Tardó tres años en que Vicuña aceptara sus disculpas.

La fortaleza de la empatía

Al finalizar el encuentro, el invitado analizó por qué, pese a no considerarse "un gran actor ni un gran conductor", sigue teniendo éxito tras décadas en los medios. Para él, la clave reside en el vínculo con la gente común.

“Si vos me decís: ¿Dónde está la fortaleza de haberme ido muy bien como me fue? (...) En la empatía. El tipo de la calle sí me descubre sensible ¿entendés? (...) Soy el primo de todos”.

Para Coco Sily, ese reconocimiento y la capacidad de "haber sido buena leche" son los pilares que le permiten disfrutar de una madurez que, a pesar de los achaques, todavía "se la banca".