El retraso en la certificación del combustible sostenible desarrollado por Petronas para la temporada 2026 de la Fórmula 1 no es un problema exclusivo de Mercedes-AMG Petronas Formula One Team. La situación también salpica a sus equipos clientes, entre ellos Alpine, el equipo de Franco Colapinto.
A partir de 2026, la F1 exige el uso de combustibles 100% sostenibles, cuya homologación no solo evalúa la mezcla final sino también todo el proceso de producción. En ese contexto, Petronas, proveedor histórico de Mercedes, esta semana todavía espera la aprobación definitiva de su desarrollo, lo que genera una carrera contrarreloj antes del arranque del campeonato.

A partir de 2026, la F1 exige el uso de combustibles 100% sostenibles, cuya homologación no solo evalúa la mezcla final sino también todo el proceso de producción. En ese contexto, Petronas, proveedor histórico de Mercedes, esta semana todavía espera la aprobación definitiva de su desarrollo, lo que genera una carrera contrarreloj antes del arranque del campeonato.
Alpine utiliza la misma unidad de potencia Mercedes que el equipo oficial alemán. En la F1 moderna, el combustible no es un elemento aislado: está íntimamente ligado al diseño y rendimiento del motor. Cada fabricante desarrolla su propulsor en conjunto con su proveedor de combustible para maximizar eficiencia, combustión y recuperación energética.
Si la homologación se retrasa y se debe utilizar una versión provisional del combustible en los test o en las primeras carreras, eso puede traducirse en:
En un reglamento completamente nuevo como el de 2026, donde todos parten desde cero, cualquier pequeño desajuste puede marcar diferencias importantes en las primeras fechas.
Para Colapinto, que afronta un momento clave de consolidación en la categoría, el contexto técnico es determinante. Un inicio de temporada con limitaciones en la unidad de potencia podría afectar:
Si bien no se trata de una desventaja confirmada ni definitiva, ya que la homologación podría llegar a tiempo, sí introduce un factor de incertidumbre para todos los equipos que dependen del motor Mercedes.
Aunque Toto Wolff, jefe de la escudería alemana, transmitió tranquilidad en conferencia de prensa días atrás: “Es otra de esas historias… Nos dijeron que la relación de compresión que teníamos en el motor era ilegal, lo cual es una completa tontería. Y ahora la nueva historia es que nuestro combustible es ilegal… No sé ni de donde viene eso“
En un año de cambios profundos en la F1, donde la adaptación será clave, Alpine y Colapinto no solo deberán enfocarse en el chasis y la puesta a punto, sino también en cómo evoluciona esta cuestión técnica que, aunque ocurre fuera de pista, puede tener consecuencias directas en el rendimiento del auto.
La carrera hacia 2026 no se juega únicamente en el asfalto: también se define en laboratorios, plantas de producción y oficinas de homologación. Y en ese escenario, cualquier demora puede sentirse cuando el semáforo se apague en Australia.