El 25 de febrero, Kuwait celebra su Día Nacional, una fecha que conmemora la construcción del Estado moderno y el inicio de una etapa institucional que definió el perfil político del emirato dentro del Golfo. La jornada no recuerda un conflicto ni una guerra, sino el proceso de organización interna que dio forma a su sistema actual.
La elección del día está vinculada al ascenso al poder de Abdullah Al-Salim Al-Sabah, considerado el impulsor de la estructura estatal contemporánea. Bajo su liderazgo se consolidaron reformas administrativas y políticas que sentaron las bases de un modelo singular en la región.

Kuwait desarrolló una fórmula poco habitual en su entorno: una monarquía hereditaria con una Asamblea Nacional elegida por voto popular. El Parlamento tiene capacidad de debatir leyes, interpelar ministros y participar activamente en la vida pública. Esta dinámica generó una cultura política distinta dentro del Consejo de Cooperación del Golfo.
Aunque el emir conserva atribuciones ejecutivas amplias, la existencia de un espacio legislativo activo introdujo mecanismos de discusión y control que no son comunes en otros países vecinos. Ese equilibrio entre tradición dinástica y representación parlamentaria es una de las marcas del modelo kuwaití.

El Día Nacional también pone en valor el recorrido económico del país. Con importantes recursos energéticos, Kuwait apostó por una administración estratégica de sus ingresos. La creación de uno de los fondos soberanos más antiguos del mundo permitió invertir en activos internacionales, diversificar reservas y proyectar influencia financiera más allá de su territorio. Esa estrategia permitió sostener estabilidad macroeconómica y reducir vulnerabilidades ante la volatilidad del mercado energético.
Las celebraciones incluyen actos oficiales, espectáculos, edificios iluminados con los colores de la bandera y actividades cívicas que refuerzan el sentido de pertenencia. Más allá del festejo, el 25 de febrero funciona como una reafirmación de principios: instituciones propias, estabilidad interna y visión económica de largo plazo en una región geopolíticamente sensible.