Ricardo Quintela volvió a hablar fuerte y eligió un tono de ruptura. En sus declaraciones de este martes, planteó que el peronismo tiene que asumir una responsabilidad histórica frente al rumbo del Gobierno y advirtió que, si todo sigue así, Milei puede llegar a 2027 con un país devastado. Habló de caída de ingresos, problemas sociales y un escenario de desgaste que, según su mirada, ya exige una respuesta política más clara.
El punto político de sus declaraciones tiene peso por el lugar que ocupa Quintela dentro del peronismo. No viene del grupo de gobernadores más cercanos a la Casa Rosada. Tampoco quedó integrado al esquema de conducción del PJ que consolidó Cristina Kirchner. En los últimos meses fue quedando en un espacio intermedio: gobernador con poder territorial, discurso crítico a Milei y conflicto abierto con la conducción partidaria nacional.
Ese conflicto tiene un antecedente directo. Quintela intentó competir por la presidencia del PJ nacional contra Cristina, pero su lista fue impugnada por la Junta Electoral del partido y después la Justicia convalidó esa decisión. Él denunció que no lo dejaron competir y sostuvo que hubo un cierre de la interna. El resultado fue una conducción sin competencia, con Cristina como única lista. Ese episodio dejó una marca dentro del peronismo: un sector de gobernadores y dirigentes del interior se quedó sin canal propio en la estructura formal del partido.
Por eso las declaraciones de hoy también sirven para leer un movimiento más amplio. Quintela está tratando de ocupar un lugar dentro de un peronismo no kirchnerista que todavía aparece disperso. Habla desde una gobernación, con volumen institucional, y con una posición más dura frente a Milei que la de otros mandatarios provinciales que siguieron una línea más negociadora.
En el Congreso, sus legisladores ayudan a entender mejor ese perfil. El peronismo riojano se movió en contra de los proyectos centrales del oficialismo. Ya había pasado con la Ley Bases, donde los representantes peronistas de La Rioja votaron en contra. También se vio en la reforma laboral: en el Senado, Fernando Rejal y Florencia López votaron en contra, mientras el senador libertario Juan Carlos Pagotto acompañó al Gobierno; en Diputados, los legisladores ligados al peronismo riojano también rechazaron el proyecto, mientras el libertario Gino Visconti votó a favor.
Esa conducta legislativa muestra una línea política bastante nítida: La Rioja mantiene gestión institucional con Nación cuando hace falta, pero no se alineó con la agenda central de Milei en el Congreso. Quintela, de hecho, firmó convenios de obra pública con Guillermo Francos en 2024 para sostener temas de gestión provincial, sin mover la posición de sus legisladores en las votaciones clave.
Ese equilibrio explica parte de su perfil actual. No es un gobernador que rompa toda relación con la Nación, porque necesita gestionar. Pero tampoco quedó dentro del lote de mandatarios que negocian apoyo parlamentario a cambio de recursos. En ese esquema, Quintela empieza a aparecer como una referencia posible para un peronismo del interior que quiere diferenciarse tanto del oficialismo como del cierre interno del PJ.