En los tests oficiales de Bahréin, Max Verstappen no se guardó nada al evaluar el nuevo Red Bull diseñado bajo la normativa 2026. El piloto aseguró que los cambios en chasis, motor y aerodinámica transformaron por completo la experiencia de manejo, al punto de afirmar que “no es muy Fórmula 1”.
El neerlandés calificó a los nuevos monoplazas como “Fórmula E con esteroides”, una frase que rápidamente se viralizó en redes y medios especializados. Para Verstappen, el exceso de gestión energética y la pérdida de agarre mecánico hacen que conducirlos sea menos emocionante y más parecido a una categoría eléctrica que a la máxima expresión del automovilismo.

Aunque Red Bull mostró solidez en ritmo y eficiencia, el campeón dejó claro que su preocupación no pasa por los tiempos de vuelta, sino por la sensación al volante. “No son divertidos de conducir”, insistió, marcando distancia con la idea de que la Fórmula 1 debe ser un espectáculo de velocidad y potencia bruta.
Las declaraciones de Verstappen también reavivaron las dudas sobre su futuro en la categoría. Si bien su contrato lo mantiene ligado a Red Bull, el neerlandés dejó entrever que la falta de disfrute podría pesar en su decisión de continuar más allá de 2026. La crítica apunta directamente al rumbo que la FIA eligió para la nueva era.
De hecho, Súper Max ha manifestado en varias ocasiones su interés por pasarse a la categoría NASCAR y abandonar la F1. En 2025, declaraciones y gestos públicos encendieron rumores sobre un posible debut en la emblemática carrera estadounidense, lo que generó gran expectativa en el mundo del automovilismo. Incluso figuras como Dale Earnhardt Jr. y Brad Keselowski se mostraron entusiasmadas con la idea y lo invitaron a subirse a un coche de la Cup Series.
También sobre el final del año pasado obtuvo el DMSB Permit A, la licencia que habilita a los pilotos a competir con GT3 y otros vehículos, por lo que en su cabeza ya está circulando la idea de cambiar de coche en el futuro. Sin ir más lejos, este mes Verstappen recibió una oferta concreta para manejar un auto de la NASCAR Cup Series.
El Porsche que manejó Verstappen en el circuito de Nordschleife.Como si fuera poco el peso de la declaración del neerlandés, el máximo ganador en la historia de la F1, el británico Lewis Hamilton, también expresó reparos sobre el nuevo coche, señalando que los autos parecen requerir un “título universitario” para entenderlos. Ferrari había arrancado con ventaja frente a otras escuderías por la rápida aceleración de sus monoplazas en la largada, pero los últimos cambios de la FIA han perjudicado esa virtud de la compañía italiana.
El consenso entre varias figuras es que la Fórmula 1 corre el riesgo de perder su identidad histórica, diluyéndose en un híbrido que no convence ni a los protagonistas ni a los aficionados más puristas.
La polémica está servida: mientras la FIA defiende la necesidad de avanzar hacia una categoría más sostenible, Verstappen y otros campeones reclaman que la esencia de la F1 no puede sacrificarse. El choque entre innovación tecnológica y tradición deportiva promete ser uno de los grandes temas de la temporada que está por comenzar.