En una entrevista con el streaming Ahora Play, Roberto Méndez, CEO de Neumen —empresa dedicada a la comercialización y servicios vinculados a neumáticos— hizo un reconocimiento que rápidamente se volvió viral:
“Estaban robando las multinacionales, nosotros los empresarios, porque teníamos un markup que no era real. Nunca ganamos tanta plata”.
La declaración no quedó ahí. Méndez agregó que en el pasado el sector operó con rentabilidades muy por encima de estándares internacionales:
“Veo bien lo de Sturzenegger, que va a obligar a las empresas a adecuarse a una rentabilidad normal del 20%. En un momento estábamos en 40%, 60%”.
🔴 Roberto Méndez, CEO de @NeumenOficial: "Los empresarios estábamos robando con los precios de los neumáticos, nunca ganamos tanta plata" pic.twitter.com/S6SQ4vxqFz
— El Economista (@ElEconomista_) February 25, 2026
En cuestión de horas, el video llegó a la Casa Rosada. El presidente Javier Milei lo compartió en sus redes sociales con un mensaje directo contra el proteccionismo y lo que denomina “nacionalismo barato”.
DEDICADO A LOS DELINCUENTES QUE HACEN DEL NACIONALISMO BARATO UNA BANDERA PARA ROBAR A LOS ARGENTINOS DE BIEN.
— Javier Milei (@JMilei) February 25, 2026
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La frase empresarial se transformó así en insumo político.
El mercado de neumáticos fue durante años uno de los más protegidos de la economía argentina. Aranceles elevados, restricciones a las importaciones y un esquema de administración del comercio limitaron la competencia externa. En ese escenario, los precios locales llegaron a ubicarse entre los más altos de la región.
El giro comenzó con la apertura comercial y la mayor disponibilidad de productos importados. Según un informe de la consultora PxQ, entre 2023 y 2025 los precios reales de los neumáticos cayeron 42,6% frente a la inflación general. Medidos en dólares, el descenso ronda el 34%.
Hoy la dispersión es amplia:
Bridgestone: US$ 216
Pirelli: US$ 185
FATE: US$ 175
Firestone: US$ 151
Formula: US$ 143
Goodyear y Maxisport: US$ 131
Horizon: US$ 121
Corven: menos de US$ 100
Linglong: US$ 66
La competencia externa y la baja de consumo interno presionó a la baja los valores y redujo márgenes. Pero también tuvo un impacto directo en la producción local y el empleo del sector.
La confesión de Méndez es incómoda porque valida una discusión que atravesó la última década: la formación de precios en mercados concentrados y protegidos.
Si hubo márgenes del 40% o 60%, como él mismo afirmó, el interrogante es cuánto de esa rentabilidad respondió a precios descontrolados y cuánto a falta de competencia y control.
Al mismo tiempo, el ajuste no ocurrió en el vacío. La caída de precios coincidió con una contracción del consumo interno y un escenario de menor actividad industrial.
La pregunta que sobrevuela ahora no es solo si los precios eran altos, sino cómo debía corregirse esa distorsión: ¿Con apertura rápida y competencia externa?, ¿O con regulación, mayor transparencia de costos y control de mercado?
La frase “estábamos robando” buscó describir un cambio de época. Pero terminó exponiendo algo más profundo: las tensiones entre protección, rentabilidad, precios y empleo en la economía argentina.
Y en un país donde la discusión sobre empresarios e inflación fue central durante años, esa admisión pública difícilmente pase desapercibida.