26/02/2026 - Edición Nº1115

Política

Patrimonio histórico

El Cadillac de Perón: qué pasó con el auto presidencial desde 1955 hasta hoy

25/02/2026 | El descapotable que encargó el expresidente antes del golpe de 1955, se transformó en un símbolo del protocolo argentino. Actualmente está en proceso de restauración



En 1955, poco antes de ser derrocado por la Revolución Libertadora, el expresidente Juan Domingo Perón ordenó la compra de un lujoso Cadillac El Dorado II descapotable de origen estadounidense, un automóvil emblemático por su tamaño, motor V8 de alta cilindrada y detalles tecnológicos de vanguardia para la época. Sin embargo, nunca llegó a utilizarlo debido al abrupto fin de su mandato.

A partir de ese momento, el vehículo entró en la órbita del Estado argentino y comenzó una historia singular: primero como coche oficial durante distintas etapas del poder, luego como testigo de cambios políticos y, finalmente, como pieza de colección.

A lo largo de las décadas fue conducido o utilizado en actos protocolares por mandatarios de todos los signos, entre ellos Arturo Frondizi, Arturo Illia, Raúl Alfonsín -quien lo empleó en su asunción- y otros presidentes constitucionales, así como figuras extranjeras en visitas oficiales, destacándose el paseo de Hugo Chávez por los jardines de la Quinta de Olivos en 2006.

Con el paso de los años, el auto fue quedando relegado, estacionado en instalaciones oficiales y sufriendo deterioro por falta de mantenimiento. Fue durante la gestión de Mauricio Macri que se concretó una restauración integral en el Museo del Automóvil de la Ciudad de Buenos Aires, asumida por especialistas y aficionados sin costo para el Estado, con el objetivo de recuperar su valor patrimonial e histórico.

Tras ese proceso, el vehículo fue exhibido en eventos como el Salón Internacional del Automóvil de Buenos Aires y finalmente trasladado al Museo de la Casa Rosada, donde quedó expuesto como pieza de patrimonio nacional. Sin embargo, su empleo en actos oficiales, como una posible utilización en la asunción presidencial de 2023, se frustró por problemas mecánicos y de trámites administrativos.

En 2026, tras décadas de idas y vueltas, el Cadillac descansa hoy en los talleres del Museo del Automóvil en el barrio porteño de Villa Real, donde un equipo encabezado por especialistas continúa con trabajos de restauración detallada —incluida la revisión del chasis, motor y sistemas mecánicos— con el objetivo de tenerlo en condiciones de marcha para exhibiciones futuras o incluso su eventual uso ceremonial.

Con siete décadas a cuestas, el legendario descapotable permanece como un símbolo material de la tradición protocolar argentina y de los vaivenes políticos que atravesó el país en la segunda mitad del siglo XX, desde dictaduras y transiciones democráticas hasta la actualidad.