El fútbol argentino, y especialmente el mundo del ascenso, recibió una triste noticia este miércoles, al confirmarse el fallecimiento de Javier Francisco "Pipo" Marín, vicepresidente 1° de Acassuso y figura clave en la estructura de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
A los 46 años, su partida deja un vacío en la mesa chica de la calle Viamonte, donde se había consolidado como uno de los dirigentes más cercanos a la gestión de Claudio Tapia. Marín dedicó su vida a la dirigencia deportiva. Con más de 35 años de trayectoria en el Club Atlético Acassuso, recorrió todos los espacios institucionales.
Bajo su liderazgo, el club de San Isidro vivió una transformación histórica: reinauguró su estadio en marzo de 2025 y logró el ascenso a la Primera Nacional a fines del año pasado, categoría donde arrancó la temporada con dos victorias consecutivas.
Su influencia trascendió largamente los límites de su club. En base a su trabajo y gestión, Marín supo construir alianzas estratégicas que lo llevaron a ocupar lugares de decisión en la AFA. Fue un dirigente "todoterreno" que presidió las Mesas Directivas de la Primera D, Primera C y B Metropolitana, conociendo como pocos las necesidades del fútbol de los sábados.

Se formó al lado del histórico Julio Humberto Grondona y fue uno de sus hombres más leales. Tras la muerte del histórico caudillo, apoyó a Marcelo Tinelli en su momento, pero se convirtió en un pilar fundamental del proyecto de Tapia y Pablo Toviggino, a quienes admiraba públicamente.
Al momento de su deceso, se desempeñaba como vocal titular del Comité Ejecutivo, presidente de la Comisión de Desarrollo y titular de la Comisión de Deportividad y Responsabilidad Social. En el día de ayer había concurrido al velatorio del padre de Javier Méndez Cartier, presidente del club Excursionistas, otro deceso que causó dolor en el fútbol del ascenso.
La AFA emitió un comunicado expresando su "más profundo dolor" y describiendo a Marín como un hombre "comprometido, leal y profundamente identificado con los valores de la institución". En señal de respeto, se dispuso un minuto de silencio en todos los partidos de la fecha 7 que restan disputarse. También la CONMEBOL se sumó a las condolencias, lamentando la pérdida de un dirigente que trabajó incansablemente por el crecimiento del fútbol regional.
La noticia golpeó fuerte en el ambiente. "Pipo" Marín no solo fue un directivo de escritorio; fue un gestor que entendió la política del fútbol como pocos, tejiendo redes desde el ascenso profundo hasta los despachos más importantes del país. Su legado queda impreso en el crecimiento de Acassuso y en la estructura de un fútbol argentino que hoy despide a uno de sus mejores dirigentes.