12/04/2026 - Edición Nº1160

Internacionales

Vivienda y turismo

Barcelona impone uno de los impuestos turísticos más altos de Europa

26/02/2026 | La ciudad duplicó la tasa por noche y destinará parte de la recaudación a enfrentar la crisis habitacional mientras crece el malestar vecinal.



La capital catalana decidió avanzar con una de las medidas más contundentes de los últimos años: duplicar el impuesto turístico y colocarlo entre los más elevados de Europa. La reforma fue aprobada por el Parlamento regional de Cataluña y busca frenar el impacto del turismo masivo en el mercado inmobiliario.

Desde abril, los visitantes podrán pagar entre 10 y 15 euros de impuestos por noche en hoteles, según la categoría. En los alojamientos turísticos de corta duración el tope sube a 12,5 euros por noche, el doble que antes. En el caso de los hoteles de cuatro estrellas, que representan casi la mitad de la oferta hotelera local, una pareja que pase dos noches podría abonar hasta 45,60 euros adicionales.

Los hoteles cinco estrellas podrán cobrar el máximo de 15 euros por noche y los pasajeros de cruceros continuarán pagando alrededor de 6 euros.

Una ciudad saturada

Barcelona recibe 15,8 millones de turistas al año y figura entre las cuatro ciudades más importantes del mundo para la organización de convenciones internacionales. Sin embargo, el crecimiento del alquiler vacacional fue señalado por residentes como uno de los factores que empujó el precio de la vivienda a niveles difíciles de sostener para la población local.

La nueva ley establece que una cuarta parte de la recaudación será destinada a políticas de vivienda, en un contexto de protestas vecinales cada vez más visibles contra la masificación turística. El endurecimiento no termina ahí. La ciudad ya había anunciado un plan para prohibir todos los alquileres turísticos de corta duración antes de 2028, una medida que marcaría un cambio estructural en el modelo económico local.

Debate abierto

Las opiniones están divididas. Algunos turistas consideran que la ciudad ya es costosa y dudan en regresar. Otros residentes creen que, aunque el impuesto no resolverá por sí solo la crisis habitacional, el incremento es razonable.


La Rambla, uno de los paseos más emblemáticos de Barcelona, suele verse saturada por visitantes durante la mayor parte del año, un símbolo del turismo masivo que enfrenta la ciudad.

El sector hotelero, en cambio, advierte sobre posibles consecuencias económicas. Desde el Colegio de Hoteleros de Barcelona sostienen que un aumento gradual hubiera permitido medir el impacto y evitar una eventual caída de visitantes. “Un día matarán a la gallina de los huevos de oro”, advirtieron desde la entidad.

Antes de esta suba, Barcelona ocupaba el puesto 11 en el ranking europeo de impuestos turísticos, por detrás de Ámsterdam, donde los visitantes pagaban 18,45 euros diarios. Con el nuevo esquema, la ciudad se acerca a ese nivel y reaviva un debate que atraviesa a varias capitales europeas: cómo equilibrar el atractivo turístico con el derecho a vivir en la propia ciudad.