Dos balaceras, dos barrios distintos y un mismo nombre escrito en papeles abandonados junto a las vainas servidas. La mención a “Churro” en mensajes hallados tras los ataques ocurridos en Rosario reactivó una trama que remite a uno de los períodos más violentos que enfrentó la ciudad, cuando una seguidilla de atentados buscó presionar directamente al Poder Judicial.
“Churro” es Claudio Nahuel Canavo, un tirador que en 2021 fue condenado a 17 años de prisión tras admitir su participación en cuatro balaceras contra edificios vinculados a jueces y en un homicidio. Su nombre apareció ahora en notas encontradas en escenas de ataques recientes, ambos dirigidos a internos alojados en la cárcel de Piñero, según reveló el diario La Capital de Rosario.
Los nuevos episodios ocurrieron con menos de 48 horas de diferencia. Uno fue el domingo por la tarde en el estacionamiento de un supermercado del barrio República de la Sexta, donde un hombre de 33 años fue baleado por dos atacantes que llegaron en moto y dispararon al menos nueve veces. La víctima sobrevivió, pero en el lugar quedó un mensaje intimidatorio.
El segundo ataque se produjo el martes por la noche en barrio Parque Casas, cuando una camioneta estacionada fue alcanzada por al menos 13 disparos. Junto al vehículo, los investigadores encontraron otro papel con una nota dirigida a un preso en Piñero y referencias a hechos violentos recientes.
Para los investigadores, el denominador común de ambos ataques no fue el blanco elegido, sino el mensaje. La modalidad —disparos acompañados de notas— replica un esquema que Rosario ya conoció.
En 2018, tras la condena a los principales jefes de la banda Los Monos, la ciudad fue escenario de 14 atentados a tiros contra edificios vinculados a jueces y funcionarios judiciales. Canavo fue uno de los ejecutores de esa ofensiva.
La investigación judicial determinó que esos ataques habían sido instigados desde la cárcel por Ariel “Guille” Cantero, con el objetivo de presionar a la Justicia en medio de procesos judiciales clave. La logística estaba coordinada por una mujer que transmitía las órdenes a los tiradores, entre ellos Canavo.
Uno de los episodios más emblemáticos ocurrió el 27 de julio de ese año, cuando un edificio vinculado a una jueza fue atacado a tiros y los agresores dejaron un cartel con una advertencia directa. El mensaje sintetizaba el clima de intimidación que buscaban instalar.
La condena contra Canavo también incluyó el homicidio de un hombre ocurrido en septiembre de 2018, en el marco de un conflicto vecinal, donde fue señalado como quien efectuó el disparo fatal.
Ahora, su nombre vuelve a aparecer en el contexto de nuevos hechos violentos. Los mensajes encontrados en las balaceras también hacen referencia a episodios ocurridos en el barrio Toba, donde en los últimos días se registraron ataques y un homicidio.
Los investigadores analizan si existe una conexión directa entre los recientes atentados y conflictos actuales entre grupos criminales, o si la utilización de ese nombre busca enviar un mensaje específico hacia el interior del sistema penitenciario.
En una ciudad donde los ataques armados muchas veces funcionan como advertencias, la reaparición de viejos nombres en nuevas balaceras vuelve a encender una señal de alerta.