Rosario es quizás la ciudad con más identidad de Argentina y donde la pasión por el fútbol abrió una grieta enorme entre Central y Newell’s. Por eso resulta muy llamativa la propuesta del empresario Juan Sartori de construir un estadio único para los dos clubes.
El uruguayo se ofrece a realizar una importante inversión económica. Si bien la idea de una inyección de capital en infraestructura es tentadora, el historial de Sartori genera una profunda desconfianza, especialmente en el club canalla, que mira de reojo el origen de los fondos.
Sartori no es un personaje cualquiera. Es un empresario y político uruguayo, yerno del multimillonario ruso Dmitry Rybolovlev, propietario del AS Mónaco y con una fortuna estimada en más de 8.000 millones de dólares.
Su nombre cobró relevancia en Argentina en 2025, cuando la empresa de agrotecnología Bioceres, en la que es el principal accionista a través de Moolec Science SA, cayó en default por más de 7 millones de dólares, sacudiendo al agro nacional.
Lo que más genera preocupación en la dirigencia rosarina es que Sartori está siendo investigado por una quiebra fraudulenta que le habría generado 95 millones de dólares a su favor.

La idea de Sartori no es nueva en Santa Fe. Ya en 2016 la entonces diputada nacional del PRO, Anita Martínez, era candidata a concejal de Rosario y no tuvo mejor idea que proponer que Newell’s y Central compartieran la misma cancha.
Martínez quería construir un estadio para 65.00 personas sentadas en un predio que albergaba la Sociedad Rural, en el cual jugarían alternadamente los dos clubes más populares de la ciudad.
“Consideramos que puede ser una buena medida para ayudar a erradicar la violencia que genera el fútbol en nuestra ciudad. Si esto funcionó en Milán o Río de Janeiro, por qué no puede funcionar en Rosario” se preguntaba la candidata a concejal.
La idea también contemplaba que Newell’s devolviera los terrenos donde está El Coloso Marcelo Bielsa a la Municipalidad, para que se anexaran al Parque Independencia. Central podría darle otro uso al Gigante de Arroyito.
La vida de Juan Sartori dio un giro estratégico en 2015 al casarse con Ekaterina Rybolovleva. Esta unión lo catapultó al círculo de poder de uno de los hombres más ricos de Rusia. No solo se convirtió en vicepresidente del AS Mónaco, designado por su suegro, sino que también es accionista de la Juventus de Italia.
En Uruguay, su irrupción política también fue disruptiva. En 2018 se presentó como precandidato presidencial por el Partido Nacional, y aunque no ganó la interna, obtuvo una importante votación que lo llevó al Senado (2020-2025).