La antesala del debate por la reforma de la Ley de Glaciares en el Senado estuvo marcada por un fuerte clima de tensión en las inmediaciones del Congreso, donde una protesta ambiental encaebzada por un grupo de Greenpeace, derivó en un operativo policial que dejó personas detenidas y denuncias por agresiones.
La manifestación fue protagonizada por activistas que lograron superar el vallado del Palacio Legislativo y desplegar una intervención simbólica sobre las escalinatas. El accionar motivó la rápida intervención de efectivos de la Policía Federal, que avanzaron para desalojar el lugar.
El procedimiento derivó en empujones, corridas y momentos de caos que terminaron con la detención de al menos una docena de manifestantes.
Durante el operativo también se registraron episodios que involucraron a equipos periodísticos que cubrían la protesta.
Trabajadores de distintos medios denunciaron haber sido alcanzados por gas pimienta mientras intentaban registrar el desalojo. En ese contexto, un camarógrafo fue reducido por agentes y trasladado, en una escena que generó fuerte repercusión entre organizaciones de prensa.
Otros cronistas señalaron forcejeos y la interrupción de su trabajo en medio del despliegue de seguridad.
Los incidentes ocurrieron en paralelo al inicio de la discusión legislativa sobre la modificación de la normativa que regula la protección de glaciares y zonas periglaciares.
La protesta buscaba visibilizar el rechazo de sectores ambientalistas a los cambios impulsados en el Congreso, en un escenario que combinó presión en la calle y tensión política dentro del recinto.
El saldo de detenidos y las denuncias por agresiones a periodistas dejaron instalada una nueva polémica sobre el accionar de las fuerzas de seguridad en el marco de manifestaciones frente al Parlamento.