06/03/2026 - Edición Nº1123

Política

27 de febrero de 2005

A 21 años de la elección bajo 45 grados que cambió la historia de Santiago del Estero

27/02/2026 | Gerardo Zamora se impuso tras 50 años de dominio de la familia Juárez. Néstor Kirchner se anotó una derrota en aquel verano del 2005.



Este viernes se cumplen 21 años del triunfo electoral de Gerardo Zamora en la provincia de Santiago del Estero, un resultado que puso fin a medio siglo de hegemonía política de la familia Juárez y marcó el inicio de una nueva etapa institucional en el distrito.

La victoria del entonces intendente de la capital provincial, al frente del Frente Cívico por Santiago, significó el cierre de una etapa caracterizada por el liderazgo casi ininterrumpido de Carlos Juárez y su esposa, Mercedes Aragonés de Juárez, conocidos popularmente como “Carlos y Nina”.

Carlos Juárez, histórico gobernador de Santiago del Estero

El final del juarismo y la última intervención federal

La elección de 2005 se produjo tras una intervención federal dispuesta por el gobierno nacional, que había desplazado a las autoridades provinciales luego de una profunda crisis institucional, denuncias de corrupción, violaciones a los derechos humanos y una creciente conflictividad social.

La intervención buscó normalizar el funcionamiento de las instituciones, garantizar condiciones mínimas de transparencia y poner fin al sistema de poder concentrado que había caracterizado al juarismo durante décadas. En ese marco, la convocatoria a elecciones representó el regreso formal a la vida democrática plena en la provincia.

El comicio fue el primero en casi 50 años sin la omnipresencia del histórico caudillo, y abrió un escenario inédito de competencia real entre distintas fuerzas políticas.

Una jornada electoral marcada por el suspenso y el calor extremo

La votación se desarrolló en un contexto climático extremo, con temperaturas que superaron los 45 grados. A pesar de ello, la participación superó el 65 por ciento del padrón, una de las más altas en la historia provincial.

El escrutinio fue lento y cambiante. Durante varias horas, los resultados parciales alternaron una leve ventaja entre Zamora y el candidato del Partido Justicialista, José Oscar Figueroa, conocido como “Pepe”.

La demora en la difusión de datos oficiales, sumada a cortes de energía y denuncias cruzadas, mantuvo la tensión durante toda la jornada. Recién entrada la noche, con cerca del 30 por ciento de las mesas escrutadas, Zamora se proclamó ganador y llamó a la paz social.

Un triunfo inesperado y el reordenamiento político

El resultado final confirmó una ventaja cercana a los siete puntos a favor del Frente Cívico. La derrota del justicialismo fue considerada inédita en una provincia donde el peronismo había gobernado durante décadas bajo el liderazgo juarista.

El entonces presidente del Comité Nacional de la UCR, Ángel Rozas, destacó el desempeño del radicalismo, mientras que sectores del oficialismo nacional atribuyeron parte del resultado a internas partidarias y al desgaste del viejo sistema.

Tras la elección, Figueroa reconoció la derrota y felicitó telefónicamente al gobernador electo, poniéndose a disposición para facilitar la transición institucional.

El contexto nacional y la relación con Néstor Kirchner

En aquel momento, Zamora no contó con el respaldo directo del entonces presidente Néstor Kirchner. El gobierno nacional había apostado inicialmente por una reorganización del peronismo local y por una salida vinculada al PJ, que finalmente no logró consolidarse.

Sin embargo, tras asumir la gobernación, Zamora inició un proceso de acercamiento progresivo al oficialismo nacional. Con el correr de los años, se convirtió en uno de los dirigentes radicales que se integraron al proyecto político impulsado desde la Casa Rosada, dando origen a una alianza estable con el kirchnerismo.

Ese alineamiento le permitió fortalecer su gestión, consolidar poder territorial y proyectar su liderazgo a nivel regional.

Reconocimientos y reacciones tras los comicios

La elección de 2005 también generó repercusiones en el escenario político nacional. El ex presidente Eduardo Duhalde elogió públicamente a Zamora, a quien definió como un dirigente “consolidado” y valoró la importancia institucional del proceso electoral en una provincia históricamente dominada por un solo grupo.

Desde distintos sectores se destacó, además, el carácter pacífico del traspaso de mando y la recuperación de la competitividad electoral como un avance para la democracia local.

Un punto de inflexión para el desarrollo provincial

El fin del juarismo abrió un escenario de expectativas en una de las provincias con mayores niveles de postergación socioeconómica del país. Tras la elección, todos los espacios políticos coincidieron en la necesidad de impulsar políticas vinculadas al desarrollo energético, hídrico, industrial y a la mejora de la transparencia institucional.

A 21 años de aquella elección, el triunfo de Gerardo Zamora sigue siendo considerado un hito en la historia política de Santiago del Estero. No solo significó el cierre de un ciclo de poder concentrado, sino también el comienzo de una nueva configuración institucional que aún hoy marca el rumbo de la provincia.

El proceso iniciado en 2005 redefinió el mapa político local, reconfiguró las relaciones con el poder central y consolidó a Zamora como una de las figuras más influyentes del norte argentino en las últimas dos décadas.

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