El presidente Javier Milei volvió a confrontar públicamente a importantes figuras del sector empresarial argentino en una nueva escalada de su llamado “debate cultural”. A través de su cuenta en la red social X, el mandatario utilizó apodos despectivos como “Don Chatarrín de los Tubitos Caros” y “Don Gomita Alumínica” para referirse a empresarios de peso del país, en medio de tensiones por políticas económicas, precios de productos y controversias industriales.
En un mensaje que tituló “Batalla cultural”, Milei afirmó: “Agradezco profundamente con toda mi alma las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días… Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien”, en referencia a Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla y Roberto Méndez respectivamente.
BATALLA CULTURAL
— Javier Milei (@JMilei) February 26, 2026
Agradezco profundamente con todo mi alma, las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días. Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de…
El jefe de Estado acompañó el mensaje con una publicación de otro usuario que recopilaba supuestas prácticas empresariales criticadas, como licitaciones con sobreprecios, altos márgenes de rentabilidad y stock con ganancias elevadas. Para Milei, estas situaciones ilustran —a su juicio— fallas del modelo anterior y de ciertos sectores industriales que, según él, actuaron “proteccionistas” y en beneficio propio.
El presidente defendió la apertura económica y la competencia importadora como herramientas para “terminar con las ganancias extraordinarias”, al tiempo que cuestionó a quienes —según su visión— abogan por políticas proteccionistas bajo consignas de “defensa de la industria nacional”.
Las afirmaciones del mandatario generaron un fuerte debate en el ámbito político y económico. Sus mensajes alimentan una narrativa confrontativa entre el Gobierno y sectores empresariales tradicionales con posiciones encontradas sobre la globalización, las importaciones y la intervención del Estado en mercados estratégicos.

Sectores empresariales, por su parte, han reivindicado el valor de la industria local y el empleo que generan, al tiempo que advirtieron sobre los efectos de una apertura indiscriminada sin políticas complementarias para fortalecer la competitividad. Analistas remarcan que este tipo de enfrentamientos pueden influir en la percepción del clima de negocios y en la confianza de inversores nacionales y extranjeros.

En el oficialismo, dirigentes y funcionarios respaldan la línea discursiva de Milei, insistiendo en que la transparencia, la competencia y la apertura de mercados son pilares de su gestión económica. Sus adherentes interpretan las críticas a los empresarios como parte de una cruzada más amplia contra lo que consideran “corporativismo” y prácticas que, aseguran, limitaron históricamente la eficiencia del mercado argentino.