La historia de Robert Downey Jr. con el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) es uno de los ejemplos de éxito financiero más impresionantes de Hollywood. Cuando el actor se puso la armadura por primera vez en Iron Man, en 2008, su carrera estaba en un momento de reconstrucción, lo que se reflejó en un salario inicial de apenas 500 mil dólares. Sin embargo, el carisma que imprimió en Tony Stark no solo salvó a Marvel Studios, sino que le permitió negociar contratos que lo convertirían en uno de los actores mejor pagados de la industria del entretenimiento.
Tras el éxito del debut, las cifras comenzaron a escalar de manera exponencial. Para Iron Man 2, su sueldo subió a 10 millones de dólares, pero el verdadero salto llegó con el primer gran evento de la franquicia. Por su participación en The Avengers (2012), Downey Jr. embolsó la astronómica cifra de 50 millones de dólares, gracias a una cláusula que le otorgaba un porcentaje de las ganancias en taquilla. Este modelo de negocio se repitió en Iron Man 3, donde sus ingresos alcanzaron los 75 millones de dólares.

A medida que el UCM se expandía, el actor se volvió indispensable, lo que le permitió cobrar cifras exorbitantes incluso por participaciones menores. En Avengers: Age of Ultron sumó otros 50 millones, y por su papel en Capitán América: Guerra Civil recibió 40 millones. Quizás el dato más revelador de su poder de negociación fue su aparición en Spider-Man: Homecoming, donde cobró 10 millones de dólares por apenas unos pocos minutos en pantalla.
El cierre de la Saga del Infinito consolidó su fortuna definitiva. Tanto en Avengers: Infinity War como en Avengers: Endgame, el actor percibió 75 millones de dólares por cada película. En total, se estima que Robert Downey Jr. acumuló entre 410 y 450 millones de dólares únicamente por interpretar a Iron Man a lo largo de una década. Esta cifra será todavía mayor cuando se confirmen los números para su regreso en Avengers: Doomsday, que de acuerdo a filtraciones rondaría los 100 millones.