Este 26 de febrero se cumplen diez años desde que Gianni Infantino asumió la presidencia de la FIFA, tomando las riendas de una institución que atravesaba su hora más oscura tras el final abrupto de la era de Joseph Blatter. Infantino llegó como la esperanza de transparencia y renovación, y una década más tarde, el balance muestra una transformación profunda en la estructura del fútbol global.
Este abogado suizo de 56 años, logró gestionar con éxito varias cuestiones complejas: desde la pandemia de 2020 hasta las controversias geopolíticas de los mundiales en Medio Oriente. Su gestión se ha caracterizado por una visión expansiva y pragmática, consolidando el poder de la FIFA tanto en lo económico como en lo deportivo.
El cambio más tangible se refleja en la parte económica. Cuando Infantino asumió, la FIFA reportaba pérdidas por 122 millones de dólares. Hoy, el organismo proyecta ingresos cercanos a los 13.000 millones de dólares para el ciclo 2023-2026.
Este superávit ha permitido financiar programas clave como FIFA Forward, que ha inyectado más de 5.000 millones de dólares en las 211 asociaciones miembro, multiplicando por siete la inversión en desarrollo respecto a la década anterior.
Además, el Programa de Desarrollo de Talentos, liderado por Arsène Wenger, avanza con la meta de crear 75 academias en todo el mundo para 2027.
El desafío de los 48 equipos. La gran apuesta de Infantino se materializará en pocos meses: el Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá será el primero en la historia con 48 selecciones.

Este formato ampliado no solo abre las puertas a más países, sino que representa un desafío logístico y de seguridad sin precedentes, especialmente en un contexto político marcado por la presencia de Donald Trump en la Casa Blanca y la ola de violencia narco desatada recientemente en Guadalajara.
A esto se suma la creación del Mundial de Clubes de 32 equipos, cuya primera edición se disputó el verano pasado, consolidando la estrategia de generar nuevos productos de alto impacto comercial y la apuesta por el streaming con la multinacional DAZN.
Otro pilar de la era Infantino es el impulso al fútbol femenino. Bajo su mandato, la Copa del Mundo Femenina se expandió a 32 equipos en 2023 y los premios aumentaron a 152 millones de dólares, diez veces más que en 2015. También se implementaron regulaciones inéditas para proteger a las jugadoras en casos de embarazo y maternidad.
En el terreno de juego, la tecnología llegó para quedarse. La introducción del VAR en Rusia 2018 y la posterior implementación del fuera de juego semiautomático han modernizado el arbitraje, aunque el debate sobre su aplicación continúa abierto.
Con mandato vigente hasta 2027 y la posibilidad de reelección hasta 2031, Infantino se consolida como uno de los presidentes más importantes del fútbol moderno, etapa que comenzó el 8 de mayo de 1974 con la asunción de João Havelange, el dirigente que internacionalizó el fútbol y lo convirtió en una industria global y gobernó hasta el 8 de junio de 1998.