Hace 18 años, Mauricio Macri protagonizaba una de las situaciones más singulares de su carrera política: reasumía de manera temporaria la presidencia de Boca Juniors mientras ya ejercía como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El regreso al club generó una fuerte polémica institucional y política, con cuestionamientos sobre la legalidad, la ética y la compatibilidad de funciones, y abrió un debate que trascendió el ámbito deportivo.
Cuando terminaba febrero de 2008, tras una resolución de la Inspección General de Justicia (IGJ), la Comisión Directiva encabezada por Pedro Pompilio fue declarada “irregular e ineficaz”.
Como consecuencia, el organismo dispuso que la conducción anterior —presidida por Macri hasta fines de 2007— retomara de manera interina el control del club, con el objetivo de convocar a nuevas elecciones en un plazo máximo de 90 días.
De esta manera, Macri volvió formalmente a ocupar la presidencia de Boca, en un período de transición que se estimaba breve, pero que coincidió con su reciente asunción como jefe de Gobierno porteño.
La superposición de cargos encendió de inmediato una polémica política. Desde la oposición se advirtió que la conducción simultánea del Gobierno porteño y de una institución deportiva de primera línea resultaba incompatible.
El entonces jefe del bloque kirchnerista en la Legislatura, Diego Kravetz, sostuvo que Macri debía optar entre uno de los dos cargos y alertó sobre un posible conflicto institucional. Las vueltas de la política: muchos años después, Kravetz terminaría como ladero de Néstor Grindetti, hombre de Macri.
En el mismo sentido que aquel Kravetz, el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra consideró que la doble función no solo era incompatible, sino también “antiética”, y remarcó los riesgos de conflictos de intereses.

El eje central de la discusión estuvo en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, que establece que el jefe de Gobierno tiene las mismas incompatibilidades que los legisladores.
Si bien el texto no prohíbe expresamente presidir un club de fútbol, sí impide ejercer funciones directivas en entidades que mantengan vínculos con el Estado porteño.
Esta falta de precisión dio lugar a interpretaciones contrapuestas. Mientras constitucionalistas advertían sobre la incompatibilidad, los asesores del macrismo sostenían que, al no existir una prohibición explícita, la situación era legal.
Desde el entorno del entonces jefe de Gobierno se argumentaba que se trataba de una intervención excepcional y transitoria, destinada exclusivamente a normalizar el club.
En conferencias de prensa, Macri defendió su regreso a Boca como una obligación institucional derivada del fallo de la IGJ. Señaló que acataba una decisión administrativa y que su prioridad seguía siendo la gestión en la Ciudad.
Además, se comprometió a convocar a elecciones transparentes, garantizar la normalización institucional y evitar la “politización” del club.
Desde el oficialismo porteño, se remarcó que la situación era circunstancial y que no implicaba un abandono de sus responsabilidades como jefe de Gobierno.
El regreso de Macri también tuvo impacto en la política interna del club. Hasta ese momento, Pompilio, su ex vicepresidente, había comenzado a mostrar autonomía en la conducción.
Sectores cercanos al macrismo interpretaron que el retorno buscaba preservar el liderazgo construido durante más de una década en Boca, una institución clave en el ascenso político del entonces mandatario.
En ese contexto, la conducción transitoria le permitió a Macri influir en el proceso electoral y en la reorganización interna del xeneize. Finalmente, a mitad de año, Pompilio arrasaría en las elecciones en Boca y el 30 de octubre moriría como consecuencia de un paro cardiaco.
Ante la negativa de Macri a dejar alguno de los cargos, distintos bloques evaluaron alternativas institucionales, entre ellas:
Sin embargo, el macrismo contaba con respaldo parlamentario suficiente para bloquear esas iniciativas, y con el acompañamiento de sectores aliados.
Incluso, algunos legisladores oficialistas relativizaron la controversia y sostuvieron que la prioridad era resolver la situación institucional del club.