Raúl Gámez es considerado por muchísimos hinchas de Vélez Sársfield como uno de los mejores 3 presidentes de la historia del club, junto a José Amalfitani y Ricardo Petracca.
También ocupa un lugar entre los más destacados del fútbol argentino. Con él en el Departamento de Fútbol y en la presidencia, el equipo de Liniers tuvo una de sus épocas más gloriosas.
En El Living de News digitales, “Pistola” dejó definiciones contundentes sobre su enfrentamiento con Mauricio Macri, su relación con Julio Grondona, el rol de los intermediarios y su actual situación personal tras haberle dedicado su vida al club de Liniers.
Uno de los momentos más tensos de la entrevista se dio cuando Gámez recordó sus cruces con el expresidente de la Nación y de Boca Juniors, Mauricio Macri. Fiel a su estilo, Gámez no dudó en calificar a Macri como "algo bien perverso". El exmandatario velezano recordó el famoso episodio donde lo llamó "sinvergüenza", que derivó en un juicio que terminaron "empatando".
Para Gámez, la intención de Macri siempre fue clara: el negocio por encima de la pasión. "Él encaró primero hizo eso de las sociedades anónimas deportivas (SAD), lo defendió a ultranza... Yo digo que fue perverso porque a Boca lo privatizó. Hizo un fondo de inversión que duró un par de años donde el presidente era él, con Gustavo Arribas y Daniel Angelici”.
Además, denunció la relación de Macri con la venta de jugadores y mencionó operaciones dudosas con clubes ingleses. "Es el tipo que en el fútbol más detesto", sentenció.

La relación de Gámez con Julio Humberto Grondona siempre fue compleja. Si bien reconoció haber tenido muchas peleas, también admitió cierta admiración por la capacidad de gestión del histórico presidente de la AFA. "Grondona te atrapa... tenía capacidad de sobra para solucionar los problemas", confesó.
Sin embargo, recordó una maniobra que, según él, Grondona orquestó para perjudicar a Vélez en la Copa Sudamericana contra Chivas de Guadalajara. A pesar de las diferencias, Gámez reconoció que Grondona "no toleraba que le quieran sacar el puesto", pero que en lo personal "no era capaz de hacerte daño al extremo".
Cuando Grondona falleció, Gámez admitió haber tenido un debate interno sobre si ir al velorio, decidiendo finalmente no asistir por respeto a sus críticas públicas. "Ahora se viene una difícil", pensó en aquel momento sobre el futuro de la AFA.
Gámez es recordado por la famosa frase de 2002: "Ahora vamos por el campeonato económico". Explicó que esa decisión fue vital para sanear el club tras años de mantener un equipo costoso que les dio la gloria mundial. Su política fue clara: echar a los intermediarios y negociar de club a club. "Yo quería discutir con el presidente del Parma... porque yo voy a darme cuenta perfectamente hasta dónde puedo llegar", explicó.
Recordó su viaje a Ucrania sin pasaporte para vender a un jugador o gritarle a los dirigentes del Parma para cobrar una deuda. Criticó duramente la figura de los representantes, mencionando sus peleas con Gustavo Mascardi, y cómo estos actores muchas veces ensucian el fútbol. "Sin ellos era mejor, porque no solo tenés que ser decente, sino demostrarlo también", afirmó.

A pesar de haber gestionado millones de dólares, Gámez como algunos expresidentes de esa época, hoy vive en un departamento prestado en Villa Luro. "Termino igual que todos los dirigentes, mal por ahí... hubo muchos dirigentes que se quedaron pobres", reflexionó, citando a su mentor Ricardo Petracca, otro de los históricos dirigentes que supo tener Vélez.
Su mayor dolor no es económico, sino familiar: "Me arrepiento de no haber dedicado más tiempo por ahí a mi familia". Sin embargo, el cariño de la gente de Vélez es su mayor recompensa. "Donde llego a la cancha, foto, beso, abrazo... estoy feliz con eso". Gámez, el hombre que se peleó con el poder para defender a su club, deja un mensaje claro: en la vida luchó siempre "para no morir", para no entregarse y mantener la dignidad intacta. Y cumplió.