Lo que parecía un viaje turístico por el norte del país terminó en una causa federal por narcotráfico. Un hombre que dijo trabajar en la Municipalidad de Hurlingham y la mujer que lo acompañaba quedaron imputados y detenidos después de que Gendarmería encontrara más de 34 kilos de cocaína ocultos en el vehículo en el que circulaban por el sur de Salta.
La decisión fue tomada por la jueza federal de Garantías Nº 2 de Salta, Mariela Giménez, quien formalizó la imputación por transporte de estupefacientes en calidad de coautores y dispuso la prisión preventiva de ambos por un plazo inicial de tres meses. La medida fue solicitada por la Fiscalía de Distrito, encabezada por el fiscal general Eduardo Villalba.
El episodio que dio origen al expediente ocurrió el 21 de febrero, cuando el automóvil en el que viajaba la pareja fue detenido en el puesto de control de El Naranjo, en la localidad de Rosario de la Frontera. El vehículo, un Chevrolet Onix, era conducido por el empleado municipal.
Durante la inspección de rutina, los uniformados notaron inconsistencias en el relato de los ocupantes. Aunque aseguraban estar de regreso de una recorrida por distintos destinos turísticos, no llevaban equipaje acorde a ese tipo de viaje. Esa contradicción motivó una revisión más exhaustiva.

En el interior del rodado, los gendarmes detectaron irregularidades en el tablero, que presentaba signos de haber sido manipulado. Con autorización judicial, profundizaron la requisa y descubrieron un compartimiento oculto. Allí estaban escondidos 44 paquetes con cocaína, cuyo peso total superaba los 34 kilos.
Ambos ocupantes fueron detenidos en el lugar y trasladados a disposición de la Justicia federal, que también ordenó el secuestro de los teléfonos celulares y del vehículo utilizado.
En la audiencia, el conductor declaró que había sido contratado para realizar el viaje y buscó desligar a su acompañante. “Fui contratado y ella no tiene nada que ver”, sostuvo ante la jueza. La mujer, por su parte, negó cualquier relación con la droga.
La defensa solicitó que se le concediera el arresto domiciliario a la imputada, al señalar que no tenía antecedentes y contaba con arraigo, pero el planteo fue rechazado.
La fiscalía argumentó que la gravedad del hecho, el volumen de droga incautado y la posibilidad de que existan vínculos con una estructura criminal justificaban mantener la detención.
La jueza coincidió con esa postura y consideró necesario garantizar el avance de la investigación, especialmente a partir de los peritajes sobre los teléfonos secuestrados, que podrían aportar información clave sobre el origen del cargamento y el destino final.
Ahora, el foco está puesto en determinar si los acusados actuaban por cuenta propia o si formaban parte de una red de narcotráfico más amplia. Mientras tanto, ambos continuarán detenidos.