El Gobierno cerró el jueves con una foto positiva en el Senado y abre este viernes con el plato principal de las extraordinarias. Ayer consiguió dos avances que quería mostrar antes del discurso de Javier Milei: la ratificación del acuerdo Mercosur–Unión Europea, aprobado por 69 votos a favor y 3 en contra, y la media sanción de los cambios a la Ley de Glaciares, que ahora pasan a Diputados.
La sesión del jueves dejó ver una mayoría oficialista más sólida de lo que se esperaba. El acuerdo con la Unión Europea salió con apoyo amplísimo, incluso de sectores del peronismo que acompañaron con críticas. La reforma de Glaciares fue más discutida, dividió bancadas y obligó al oficialismo a trabajar voto por voto, pero terminó saliendo igual. El dato político es claro: el Gobierno logró llegar al último día de extraordinarias con iniciativa y con la posibilidad de encadenar tres victorias seguidas en la Cámara alta.
Hoy, desde las 11, el Senado vuelve al recinto para tratar dos proyectos mucho más sensibles: la sanción definitiva de la reforma laboral y el Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad a 14 años. La reforma laboral vuelve en segunda revisión después de que Diputados eliminara el artículo 44, el más resistido del paquete, que recortaba salarios durante licencias por enfermedad o accidente no laboral. El Senado tiene dos caminos: aceptar ese cambio y convertir la ley en definitiva, o insistir con el texto original y reabrir una pelea que el oficialismo no quiere estirar.
En la previa, el oficialismo cuenta con el mismo esquema que viene sosteniendo toda la agenda de febrero: La Libertad Avanza, PRO, radicales y bloques provinciales. La expectativa en el Senado es que la reforma laboral salga, justamente porque la eliminación del artículo 44 le quitó al proyecto su costado más tóxico para los aliados. Del otro lado, la resistencia sindical sigue activa, aunque con una configuración más fragmentada: hay movilización al Congreso y medidas de fuerza impulsadas por gremios y frentes sindicales, pero no una ofensiva unificada de toda la CGT.
El otro expediente del día, el Régimen Penal Juvenil, también llega con impulso oficialista. El Gobierno apuesta a cerrarlo hoy para terminar febrero con dos banderas propias convertidas en ley o muy cerca de eso: reforma laboral y endurecimiento penal. Si lo consigue, llegará al inicio del período ordinario con un cierre de extraordinarias bastante más ordenado de lo que parecía hace dos meses. Si se le traba alguno de los dos temas, la lectura cambia: el jueves habrá quedado como una buena jornada parlamentaria, pero no como el remate político que la Casa Rosada imagina.