02/03/2026 - Edición Nº1119

Internacionales

Afganistán

El poder oculto en Kabul: quién es Hibatullah Akhundzada y qué decide hoy

02/03/2026 | El líder supremo talibán concentra el poder político y doctrinal en el Afganistán posterior a 2021.



Desde la caída de Kabul en agosto de 2021, Afganistán quedó bajo el control del Emirato Islámico liderado por los talibanes. En la cúspide de esa estructura se encuentra Hibatullah Akhundzada, figura de bajo perfil público pero con autoridad decisiva sobre las principales orientaciones del régimen. Aunque no ostenta el título de presidente, su rol como líder supremo lo sitúa como máxima instancia política y religiosa del país.

Akhundzada asumió la conducción del movimiento en 2016, tras la muerte de su antecesor en un ataque con dron estadounidense. A diferencia de otros líderes talibanes con trayectoria militar visible, su perfil es predominantemente clerical. Formado en jurisprudencia islámica, construyó su influencia como juez y emisor de dictámenes religiosos dentro de la estructura insurgente.

Kabul


Kabul es la capital y la ciudad más grande de Afganistán, con una población estimada en 2015, de 4.635.000 habitantes.​ Capital de la provincia de Kabul, es un centro económico y cultural situado estratégicamente en un valle estrecho que rodea al río Kabul, en la parte alta de las montañas antes del paso Khyber.

Autoridad religiosa y centralización

Su liderazgo se apoya en el principio de supremacía religiosa. Bajo el título de “Amir al-Mu’minin” (Príncipe de los Creyentes), Akhundzada ejerce una autoridad que combina legitimidad doctrinal y mando político. Desde Kandahar, ciudad simbólica para el movimiento talibán, supervisa decretos y orientaciones que marcan la línea oficial del Emirato.

Tras el retorno al poder, el régimen impulsó una interpretación estricta de la sharía en ámbitos judiciales, educativos y sociales. Diversas medidas adoptadas desde 2021 redefinieron el marco normativo interno, consolidando un modelo de gobernanza centrado en principios religiosos. Esta orientación ha reforzado la cohesión interna del movimiento, pero también ha limitado la apertura institucional hacia esquemas pluralistas.


Akhundzada lidera el Emirato afgano con autoridad religiosa suprema.

Impacto regional e internacional

En el plano externo, el liderazgo de Akhundzada enfrenta un escenario de reconocimiento diplomático restringido. La mayoría de los Estados no reconoce formalmente al Emirato Islámico como gobierno legítimo, lo que condiciona el acceso a financiamiento y cooperación internacional. Sin embargo, el control territorial efectivo ha permitido al régimen estabilizar parcialmente el orden interno tras décadas de conflicto.


Desde 2021 el Taliban concentra poder político y doctrinal en Afganistán.

El perfil reservado del líder supremo y su escasa exposición mediática refuerzan la percepción de un poder concentrado y poco transparente. Su figura encarna la continuidad doctrinal del movimiento talibán, mientras Afganistán transita una etapa marcada por redefiniciones institucionales profundas y un delicado equilibrio entre legitimidad interna y presión externa.