El peronismo volvió a entrar en ebullición. Entre intentos de unidad, reproches internos y movimientos territoriales, distintos sectores del justicialismo comenzaron a discutir qué modelo político debe representar a la oposición frente al gobierno de Javier Milei. En ese escenario emergió una articulación inesperada entre Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Moreno, mientras el kirchnerismo consolidó posiciones clave dentro de la estructura bonaerense.

Pichetto volvió a acercarse al núcleo del PJ tras años de distanciamiento político. El diputado nacional impulsa, junto a Moreno, una discusión doctrinaria que apunte a reconstruir una propuesta amplia capaz de competir electoralmente. Ambos coinciden en que el peronismo necesita “perdonarse” y ampliar su base política hacia sectores del denominado centro nacional.
El acercamiento incluyó una reunión reciente con Cristina Fernández de Kirchner, interpretada dentro del espacio como un intento de cerrar heridas abiertas desde la ruptura electoral de 2019. La foto simbolizó algo más profundo: el reconocimiento de que ninguna reconstrucción opositora puede prescindir del liderazgo todavía vigente de la ex presidenta.
Mientras tanto, el gobernador bonaerense Axel Kicillof enfrenta su propia disputa interna. En las últimas horas sufrió un revés político cuando el cristinismo logró imponer al senador Mario Ishii en la vicepresidencia primera del Senado provincial, un lugar estratégico dentro de la línea sucesoria bonaerense que el kicillofismo pretendía controlar.

La derrota expuso tensiones acumuladas entre el Movimiento Derecho al Futuro y La Cámpora, reavivando acusaciones cruzadas sobre incumplimientos de acuerdos internos. Cerca del Gobernador interpretaron el movimiento como una señal de disciplinamiento político, mientras que el entorno kirchnerista relativizó el conflicto y apuntó contra dirigentes del armado axelista.
En paralelo a la disputa bonaerense, Kicillof avanza en la construcción de su proyección presidencial. Este fin de semana sectores del MDF realizarán un plenario en el barrio porteño de Flores para consolidar el armado político en la Ciudad de Buenos Aires, un territorio históricamente adverso para el peronismo.
El operativo político es coordinado por el ministro de Producción bonaerense Augusto Costa, junto a agrupaciones alineadas con el esquema del Gobernador. El objetivo es doble: disputar poder dentro del PJ porteño y posicionar a Kicillof como figura nacional rumbo al próximo ciclo electoral.

El movimiento refleja una conclusión compartida dentro del peronismo: la reconstrucción opositora ya comenzó, aunque sin síntesis clara. Entre intentos de unidad, liderazgos en tensión y estrategias paralelas, el PJ atraviesa una etapa de reorganización donde cada sector busca definir quién conducirá la próxima alternativa de poder. El debate recién empieza, pero las posiciones ya están marcadas.