01/03/2026 - Edición Nº1118

Política

Polémico tramo

El día que Cristina Kirchner abrió las sesiones 2012 y fulminó a los gremios docentes

01/03/2026 | Hace exactamente 14 años, Cristina Kirchner abría las sesiones en el Congreso con un dardo imprevisto hacia los gremios docentes. La respuesta.



En la apertura del 130° período de sesiones ordinarias del Congreso, en marzo de 2012, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner dedicó un tramo central de su mensaje a cuestionar los paros docentes que afectaban el inicio del ciclo lectivo en distintas provincias.

Sus declaraciones, enmarcadas en un contexto de negociaciones salariales abiertas y conflictos gremiales en varios distritos, generaron una inmediata reacción de los sindicatos del sector y abrieron un debate público sobre las condiciones laborales, el financiamiento educativo y el derecho a la educación.

Un llamado a la “colaboración y reflexión”

Durante su exposición ante la Asamblea Legislativa, la mandataria se refirió directamente a las medidas de fuerza impulsadas por los gremios docentes y pidió moderación.

Les pido la colaboración y la reflexión sobre los valores que representan, que son los de la escuela y los de la universidad pública”, expresó.

En ese marco, sostuvo: “No digo que sea la panacea, ni que sean salarios perfectos, pero para quienes gozan de estabilidad frente al resto de los trabajadores, con jornadas laborales de cuatro horas y tres meses de vacaciones, cómo es posible que sólo tengamos que hablar de salarios y no hablemos de los pibes que no tienen clases”.

Las palabras de la Presidenta estuvieron dirigidas a encauzar el inicio del ciclo lectivo, que había comenzado con paros en al menos cinco provincias y con dictado parcial de clases en otras jurisdicciones.

El contexto del conflicto salarial

Al momento del discurso, las negociaciones paritarias seguían abiertas tanto a nivel nacional como provincial. En particular, la provincia de Buenos Aires concentraba una parte central del conflicto, ya que su paritaria funcionaba como referencia para el resto del país.

Tras cuatro años consecutivos de acuerdos en el ámbito nacional, en 2012 el Ministerio de Educación no había logrado cerrar un entendimiento con los gremios, que reclamaban elevar el salario inicial docente.

El Gobierno había ofrecido un piso de 2.800 pesos, mientras que los sindicatos exigían llevarlo a 3.000, lo que derivó en la convocatoria a un paro nacional.

Críticas a la “lógica de otro país”

En otro pasaje del discurso, Cristina Kirchner cuestionó el enfoque de las protestas gremiales y las vinculó con experiencias del pasado.

Quedaron entrampados en la lógica de otro país, la lógica de la Carpa Blanca, de cuando les descontaban el salario”, afirmó.

Además, planteó la necesidad de debatir el Fondo Nacional de Incentivo Docente, al que calificó como “regresivo”, y manifestó su preocupación por los niveles de ausentismo en el sistema educativo.

En relación con el nivel universitario, señaló: “Las universidades nacionales están trabajando el mejoramiento de los salarios, con un presupuesto de 16 mil millones de pesos para la masa salarial docente”.

La respuesta de los gremios docentes

Las declaraciones presidenciales generaron una reacción inmediata de los sindicatos, que salieron en bloque a cuestionar los dichos oficiales y a ratificar las medidas de fuerza.

La secretaria general de CTERA, Stella Maldonado, sostuvo: “Ningún docente trabaja cuatro horas diarias. Se hace mucho trabajo fuera de la escuela que nadie paga”.

También afirmó que “los tres meses de vacaciones son una leyenda” y detalló que los maestros continúan trabajando hasta fines de diciembre y retoman tareas en febrero.

Maldonado agregó: “Con respecto a que sólo queremos hablar de salarios, evidentemente el ministro de Educación no le ha transmitido a la Presidenta que desde hace muchos años la Ctera plantea propuestas que tienen que ver con recuperar el derecho social a la educación”.

Stella Maldonado, dirigente de CTERA que falleció en el 2014

Las críticas de Hugo Yasky y otros dirigentes

Otro de los referentes que respondió al discurso fue Hugo Yasky, entonces titular de la CTA.

Con tono crítico, señaló que las palabras de la Presidenta le recordaban a Eduardo Duhalde, cuando cuestionaba a los docentes por su carga horaria: “Me genera una gran indignación y una gran irritación, se equivocó mal”.

En la provincia de Buenos Aires, el titular de Suteba, Roberto Baradel, se declaró “profundamente indignado” por las referencias a la Carpa Blanca.

Desde Córdoba y otras provincias, dirigentes sindicales calificaron las declaraciones como “fallidas”, “inoportunas” e “hirientes”, y remarcaron el trabajo no remunerado que realizan fuera del aula.

Roberto Baradel y Hugo Yasky

La defensa del Ministerio de Educación

Ante la ola de críticas, el entonces ministro de Educación, Alberto Sileoni, salió en defensa de la postura presidencial.

Los dirigentes gremiales no están entendiendo lo que la sociedad les pide, sigue habiendo respuestas viejas a realidades distintas”, sostuvo.

En esa línea, destacó la inversión educativa de aquellos años y afirmó que el país había dejado atrás la etapa de desinversión.