En una semana convulsionada por resultados deportivos y versiones cruzadas sobre las finanzas del club, Hernán Lacunza, vicepresidente primero de Racing Club, decidió utilizar su cuenta de X (ex Twitter) para poner blanco sobre negro.
A través de un detallado comunicado, el economista y dirigente buscó desactivar los rumores de endeudamiento y explicó la hoja de ruta que sigue la gestión encabezada por Diego Milito para mantener el equilibrio entre competitividad y solvencia.
Lacunza abordó de frente las inquietudes que circularon en los últimos días, especialmente aquellas referidas a un supuesto préstamo bancario para cubrir gastos operativos. "A febrero de 2026, Racing cuenta con la liquidez apropiada para atender sus obligaciones en un horizonte razonable, sin riesgos de incumplimientos. No sobra ni falta nada. Si sobrara, con todo lo que hay para hacer, tampoco sería eficiente", sentenció.
Uno de los puntos más didácticos de su descargo fue la explicación sobre cómo se genera la deuda en un club de fútbol. "La deuda es hija del déficit. Si no hay déficit, no hay deuda", graficó.
Para ilustrar la complejidad de la gestión, planteó un escenario hipotético pero realista: "Si en el mercado de pases de enero se compra un 4, un 8, un 10, un 9 alternativo y un 6; en febrero se ajustan los contratos, en marzo se arregla el estadio y en abril no se ajustan las cuotas por inflación, en junio habrá deuda por déficit operativo. Eso no puede pasar".

Además, respondió a la clásica pregunta del hincha sobre el destino del dinero de las ventas: "¿Dónde están los 2 millones que faltan si vendí por 8 y compré por 6? En sueldos, premios, impuestos, inferiores, mantenimiento, obras, seguridad y financiamiento".
Lacunza no esquivó el tema de la financiación externa, pero hizo una distinción clave: tomar deuda para obras estructurales es necesario; tomarla para gastos corrientes es un suicidio financiero.
"El club necesita modernizar su infraestructura: el Cilindro, el Tita, Ezeiza, Villa del Parque. La obra grande no podrá hacerse con recursos corrientes (cuotas, abonos). Habrá que elegir: tomar crédito o la infraestructura actual", advirtió.
Sin embargo, alertó sobre el peligro de usar esos fondos para tapar agujeros del día a día o comprar jugadores: "Sería una bola de nieve: el dinero se iría en intereses en lugar de sueldos".
El vicepresidente comparó la administración de Racing con la de un buque gigante que maneja un presupuesto anual de 80 millones de dólares. "No tiene la agilidad de una lancha rápida: si se desvía no es tan fácil volver al rumbo original", explicó, defendiendo la evaluación de herramientas crediticias como obligaciones negociables o fideicomisos para proyectos de envergadura.
Sobre el final, Lacunza hizo una autocrítica sobre la comunicación oficial, admitiendo que "probablemente la información tenga que ser más fluida" y prometiendo subir a la web el último balance y presupuesto. Cerró con un mensaje de unidad y exigencia: "Diego Milito es el primero en obligarnos a no conformarnos nunca. El martes hay que ganar en Tucumán".