El Xeneize no pudo con el Lobo mendocino en La Bombonera y se fue silbado. Con nueve puntos y fuera de la zona de clasificación, el entrenador expresó su "angustia y dolor" por la reacción de la gente. El miércoles, una final anticipada ante Lanús.
La paciencia en La Bombonera tiene un límite, y el ciclo de Claudio Úbeda parece haberlo rozado peligrosamente este sábado. Boca Juniors igualó 1-1 ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza por la octava fecha del Torneo Apertura, extendiendo una racha negativa que preocupa: ya son cuatro los encuentros consecutivos sin conocer la victoria en el campeonato local.
El trámite fue un sube y baja emocional. El gol de Luciano Paredes para la visita puso al DT virtualmente fuera del cargo, pero el empate de Miguel Merentiel le dio una vida más. Incluso, el flamante refuerzo Adam Bareiro gritó el 2-1 que hubiera significado el desahogo, pero la intervención del VAR ahogó el festejo y devolvió al equipo a su realidad de dudas y murmullos.
Las estadísticas son el fiel reflejo del momento. Boca marcha noveno en la Zona A con 9 puntos, lejos de los puestos de clasificación a los playoffs y a seis unidades de los líderes Estudiantes y Vélez.

Su última alegría por el torneo doméstico data del 1° de febrero ante Newell's. Desde entonces, acumuló una derrota ante Vélez y tres empates al hilo (Platense, Racing y Gimnasia de Mendoza).
El final del partido estuvo marcado por la reprobación del público. "Que el equipo se vaya silbado me genera angustia y dolor. Es lógico que el hincha exija, tenemos la obligación de ganar estos partidos y no lo hicimos", reconoció Úbeda en una conferencia de prensa cargada de autocrítica.
El entrenador, que asumió tras el fallecimiento de Miguel Ángel Russo, sabe que su crédito se agota. "Me voy con bronca e impotencia. Un punto de local no sirve", sentenció, aunque rescató la mejoría en la profundidad del equipo durante el segundo tiempo.
El calendario no da tregua. A pesar de la suspensión de la fecha 9 por el paro de la AFA, Boca tendrá acción inmediata. Este miércoles visitará a Lanús para recuperar el duelo postergado de la séptima jornada.
Será una prueba de fuego ante el reciente campeón de la Recopa Sudamericana, donde Úbeda y sus dirigidos estarán obligados a sumar de a tres para calmar las aguas y evitar que el ciclo naufrague definitivamente.