El Mundial 2026, el primero con 48 equipos y triple sede, se puede ver afectado por recientes conflictos geopolíticos. Tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Teherán y otras ciudades, Irán puso en duda su participación en la máxima cita del fútbol.
La escalada de violencia, sumada a la tensión política con el gobierno anfitrión encabezado por Donald Trump, llevó a las autoridades deportivas iraníes a replantear su viaje. Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní de Fútbol, fue contundente en declaraciones a la televisión pública de su país.
"Con lo que pasó hoy y con ese ataque de Estados Unidos, es poco probable que podamos esperar con ilusión el Mundial. Es difícil para nosotros aspirar a ir, pero serán los jefes deportivos los que deberán decidir esto" explicó.
El bombardeo no fue el único detonante. La logística del seleccionado persa ya enfrentaba obstáculos. Reportes recientes confirmaron la negativa de visas por parte de Estados Unidos a algunos delegados y miembros del cuerpo técnico iraní, lo que ya dificultaba su ingreso al país donde debían disputar toda la fase de grupos.
Como medida inmediata ante el conflicto bélico, el jefe del fútbol iraní confirmó también que la liga nacional se suspendió indefinidamente, dejando a los jugadores sin competencia a tres meses del debut programado para el 15 de junio en Los Ángeles.

Ante la posibilidad concreta de una deserción, la FIFA activó sus alarmas. Mattias Grafstrom, secretario general del organismo, declaró tras una reunión de la IFAB en Gales: "Aún es pronto para comentar en detalle, pero seguiremos de cerca la situación. Nos centramos en garantizar una Copa Mundial segura".
El reglamento, específicamente en su artículo 6.2, otorga al Consejo de la FIFA la facultad discrecional de elegir un sustituto en caso de baja. Si Irán oficializa su retiro, el esquema de clasificación asiático sufriría modificaciones.
Irak aparece como el principal candidato para tomar el cupo directo en el Grupo G. Emiratos Árabes Unidos, que cayó ante los iraquíes, podría ocupar la vacante en el repechaje intercontinental para enfrentarse a Bolivia o Surinam.
Irán, clasificado tras liderar el Grupo A de las Eliminatorias Asiáticas, fue sorteado en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. Su hoja de ruta incluía partidos en Los Ángeles y Seattle, con base de entrenamiento en el Complejo Deportivo Kino de Tucson, Arizona.
Incluso, el cuadro proyectaba un posible cruce eliminatorio contra Estados Unidos en Dallas el 3 de julio, un escenario que hoy parece políticamente inviable. La decisión final, que dependerá de las altas esferas gubernamentales de Teherán, mantiene en vilo al mundo del fútbol, que observa cómo el conflicto internacional amenaza con dejar un lugar vacío en el evento futbolístico más importante del mundo.