La fuga de Daniel Orlando Serapio terminó después de que su rostro y su nombre quedaran asociados a una cifra: $10 millones. Esa era la recompensa ofrecida para quien aportara datos que permitieran encontrarlo. Nueve días después del femicidio de Natalia Cruz, el hombre fue detenido y quedó a disposición de la Justicia.
Serapio, de 40 años, estaba imputado por el crimen de su pareja, ocurrido el 17 de febrero en una vivienda del barrio Luz y Fuerza, en la localidad salteña de Campo Quijano. Desde entonces, había logrado mantenerse prófugo, mientras las fuerzas de seguridad desplegaban operativos para dar con su paradero.
La fiscal de la Unidad Fiscal Especializada en Femicidios (UFEM), Luján Sodero, confirmó la aprehensión y destacó el trabajo coordinado entre las distintas fuerzas que participaron en la búsqueda. El ofrecimiento de la recompensa formó parte de las medidas para intensificar el operativo y obtener información precisa sobre su ubicación.
De acuerdo con la investigación, el acusado abandonó la vivienda tras el ataque y le confesó a la madre de la víctima que había mantenido una discusión con Natalia Cruz y que la había golpeado. Minutos después, la mujer fue encontrada tendida en el suelo por su madre y su hija.
La víctima, de 37 años, fue trasladada de urgencia al hospital Francisco Herrera, pero los médicos confirmaron su fallecimiento. Las primeras evidencias indican que habría sido golpeada y asfixiada, aunque se aguarda el resultado final de la autopsia.
Durante los días posteriores al crimen, la Policía realizó allanamientos y rastrillajes, entre ellos en el barrio Pipino Ferreyra y sobre la ruta 36, en el marco de la causa que quedó a cargo del fiscal penal Gabriel González, de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas.
Con su detención, la investigación entra ahora en una nueva etapa, centrada en el avance del proceso judicial por el femicidio.