05/03/2026 - Edición Nº1122

Policiales

Del festejo al castigo

"Modo avión" en el “barrio privado”: le secuestraron el celular a la presa influencer y desapareció de las redes

01/03/2026 | ​​​​​​​Paola “Malala” Galeano, la interna que se hizo viral por mostrar su vida en la cárcel y festejar su cumpleaños con una fiesta temática, dejó de publicar de forma repentina. El motivo.



Durante más de tres años, Paola Galeano convirtió el encierro en una vidriera. Desde el pabellón rosa de la Unidad Penitenciaria Nº40 de Lomas de Zamora, bailó, respondió preguntas, mostró rutinas y construyó una comunidad de cientos de miles de seguidores que la acompañaban en el tramo final de su condena. Pero esa exposición se cortó de golpe. Hace cuatro días que no publica nada.

El silencio no fue una decisión propia. Según confirmaron fuentes penitenciarias, las autoridades del penal le secuestraron el teléfono celular tras detectar que había violado las normas que regulan el uso de dispositivos electrónicos por parte de los internos. La medida se adoptó inmediatamente después de que se viralizaran las imágenes de su último cumpleaños, celebrado dentro del penal con una puesta en escena que generó fuertes críticas.

En los videos se la veía rodeada de globos, luces, música y una torta decorada, en lo que ella misma definió como “mi último cumpleaños en la cárcel”. La frase tenía un sentido concreto: Galeano cumple una condena de 13 años y cuatro meses y espera recuperar la libertad el próximo 31 de agosto.

Su historia judicial se remonta a 2013, cuando participó en el asalto que terminó con el asesinato de Carlos Alberto Gauna, atacado a tiros durante el robo de su camioneta. La investigación determinó que su rol fue clave al aportar información sobre la víctima. Un año después, en un juicio abreviado, fue condenada como partícipe necesaria de homicidio en ocasión de robo.

Con el paso del tiempo, su nombre volvió a circular por un motivo distinto. Durante la pandemia empezó a grabar videos desde el interior del penal. Bailes, escenas cotidianas y reflexiones sobre la vida tras las rejas fueron moldeando un personaje que ella misma bautizó con un hashtag: #BarrioPrivado.

La exposición creció al punto de convertirla en influencer carcelaria. Recibía mensajes de apoyo, críticas, propuestas comerciales y preguntas constantes sobre su causa y su futuro. Todo ocurría desde el mismo lugar donde cumplía su pena.

Pero el cumpleaños marcó un límite. La difusión de esas imágenes activó la reacción del Servicio Penitenciario Bonaerense, que decidió retirarle el celular por incumplir el protocolo.

Desde entonces, su cuenta quedó congelada.

Por primera vez en años, el “barrio privado” quedó en silencio. O en modo avión.