02/03/2026 - Edición Nº1119

Internacionales

Zona de conflicto

República Democrática del Congo: 172 cuerpos en fosas y un nuevo reclamo a la ONU

02/03/2026 | El descubrimiento en Uvira, tras la retirada del grupo AFC/M23, expone denuncias de ejecuciones, acusaciones cruzadas.



Dos fosas comunes con al menos 172 cadáveres fueron halladas en la ciudad de Uvira, en el este de la República Democrática del Congo, pocos días después de que el grupo rebelde AFC/M23 se retirara de la zona. El hallazgo no solo sacude a la población local: vuelve a colocar al país en el centro de las alarmas por posibles crímenes de guerra e impunidad crónica.

 

Uvira, un estratégico centro de tránsito sobre el lago Tanganica y cerca de la frontera con Burundi, había sido capturada brevemente por los rebeldes en diciembre. Bajo presión diplomática internacional, los combatientes comenzaron a retirarse una semana después y el ejército congoleño retomó el control el mes pasado.

 

 

Según el gobernador provincial, Jean Jacques Purusi, una de las fosas contenía 31 cuerpos y la otra 141, ubicadas en los barrios de Kilomoni y Kavimvira. Activistas locales señalaron además la existencia de más tumbas en zonas cercanas.

 

El portavoz del AFC/M23 negó cualquier responsabilidad y acusó al gobierno de difundir propaganda para dañar su imagen. Aún no se pudieron verificar de forma independiente las circunstancias de las muertes, en un contexto donde el acceso a información confiable es limitado y las versiones enfrentadas dominan el escenario.

 

La organización Human Rights Watch ya había denunciado en diciembre que combatientes del M23 realizaron ejecuciones sumarias en Uvira, citando testimonios de residentes y fuentes vinculadas a las Naciones Unidas. El grupo rebelde rechazó esas acusaciones y habló de una campaña de desinformación.

 

Refugiados y desplazados internos huyendo de la violencia en el este del Congo, una región marcada por la presencia de múltiples grupos armados y crisis humanitarias prolongadas

 

Pero las denuncias no se limitan a un solo actor. Human Rights Watch también advirtió que el ejército congoleño y milicias aliadas cometieron abusos antes y durante la retirada rebelde. En el este del Congo, la población civil queda atrapada en un ciclo repetido de ofensivas, represalias y acusaciones cruzadas.

 

El trasfondo es regional. Kinshasa acusa a Ruanda de respaldar al M23 con armas y tropas, algo que Kigali niega de manera sistemática pese a señalamientos de Naciones Unidas y potencias occidentales. Mientras tanto, los combates continúan en distintos frentes de Kivu del Norte y Kivu del Sur, pese a intentos de mediación impulsados por actores como Estados Unidos y Qatar.

 


Un contingente de la misión de paz de la Organización de las Naciones Unidas (MONUSCO) en el este de la República Democrática del Congo, donde aún persiste la inseguridad pese a los esfuerzos de mediación internacional.

 

Más allá de quién resulte responsable, el hallazgo reabre una pregunta clave: ¿habrá una investigación independiente y rendición de cuentas? El este del Congo arrastra décadas de violencia vinculada a disputas territoriales y al control de minerales estratégicos. Sin procesos judiciales claros, los descubrimientos de fosas comunes corren el riesgo de convertirse en un capítulo más de una crisis prolongada.

 

En Uvira, sin embargo, la dimensión es inmediata y humana. Detrás de cada cifra hay familias que buscan respuestas. Y en una región marcada por la desconfianza, la verdad sigue siendo el recurso más escaso.