A dos años del desastre ferroviario de Tempi, que dejó 57 muertos y conmocionó a Grecia, la presión social vuelve a crecer en la antesala del juicio penal previsto para el 23 de marzo. Las masivas movilizaciones realizadas este fin de semana en Atenas y otras ciudades reactivaron un reclamo que atraviesa a toda la sociedad: justicia, rendición de cuentas y reformas estructurales.
El 28 de febrero de 2023, un tren de pasajeros que viajaba entre Atenas y Tesalónica chocó frontalmente con un convoy de carga en Grecia central. La mayoría de las víctimas eran estudiantes. El impacto y el incendio posterior convirtieron el episodio en el accidente ferroviario más letal en la historia del país.
Familiares de las víctimas portan carteles con la palabra “Justicia” y consignas como “No fue un accidente”, símbolo del reclamo por rendición de cuentas.
Desde entonces, la tragedia se transformó en símbolo de algo más profundo que un error humano. Investigaciones judiciales concluyeron que un sistema de señalización y control automático, financiado en parte por la Unión Europea desde 2014, no estaba plenamente operativo debido a retrasos prolongados. Para muchos griegos, el caso expone años de desinversión, fallas de supervisión y debilidades estructurales del Estado.
El juicio que comenzará en marzo sentará en el banquillo a decenas de acusados no políticos, con cargos que incluyen homicidio por negligencia y alteraciones del tráfico ferroviario con resultado de muerte. Sin embargo, familiares de las víctimas insisten en que también debe investigarse la dimensión política de las responsabilidades. La legislación griega, que otorga protecciones especiales a funcionarios, ha sido blanco de críticas y alimenta la desconfianza pública.
Fuerte despliegue policial en las calles de Atenas en el marco de las movilizaciones por el segundo aniversario del choque de trenes en Tempi.
Las manifestaciones recientes, que paralizaron parcialmente el transporte y reunieron a miles de personas frente al Parlamento en Atenas, mostraron que el caso sigue abierto en la memoria colectiva. La consigna “No fue un accidente” volvió a escucharse con fuerza, en una señal de que para una parte importante de la sociedad el desastre fue consecuencia de omisiones acumuladas.
El gobierno de centroderecha rechaza acusaciones de encubrimiento y sostiene que la justicia actuará con independencia. Además, prometió una reforma integral del sistema ferroviario con horizonte en 2027, con mejoras en infraestructura, tecnología y controles de seguridad.
Con el inicio del juicio cada vez más cerca, Tempi ya no es solo el recuerdo de una noche trágica. Es una prueba institucional para Grecia: determinar si la tragedia marcará un punto de inflexión en la rendición de cuentas o si quedará como otro episodio de indignación sin consecuencias profundas.