La apertura de sesiones ordinarias del Congresoestuvo marcada por un clima de fuerte tensión política, con cruces permanentes entre el presidenteJavier Mileiy legisladores de la oposición.
Interrupciones, gritos y respuestas desde las bancas acompañaron una exposición extensa, cargada de definiciones económicas, institucionales e ideológicas.
El mandatario combinó pasajes técnicos con duras críticas al kirchnerismo, a sectores empresariales protegidos, al sindicalismo y a lo que definió como “la casta”. En varios tramos, el discurso derivó en un intercambio directo con diputados opositores, reforzando el tono confrontativo.
En ese contexto, Milei presentó un balance de gestión, defendió las reformas impulsadas desde el inicio de su mandato y cuestionó el modelo industrialista y de protección estatal.
Las 27 frases que marcaron el discurso
“Hace apenas dos años, Argentina estaba en una situación de crisis terminal, con su continuidad como país en riesgo”.
“La herencia fue un Banco Central en quiebra, una economía colapsada y niveles sociales peores que en 2001”.
“En pocas semanas tuvimos uno de los períodos extraordinarios más productivos de nuestra historia”.
“Terminamos con la emisión monetaria que destruía el salario y castigaba a los más vulnerables”.
“No solo no subimos impuestos, sino que los bajamos, porque el ajuste debía hacerlo la política”.
“Los impuestos son un robo cuando se usan para sostener privilegios y negocios de pocos”.
“Después de años de saqueo, los argentinos volvieron a ser inocentes hasta que se demuestre lo contrario”.
“Reformamos un sistema penal obsoleto, porque el que las hace, las paga”.
“Modernizamos la legislación laboral para terminar con ideas de hace 80 años que condenaron a millones a la informalidad”.
“Logramos un acuerdo comercial con Estados Unidos después de décadas de autosabotaje”.
“Aún resuena el ‘ALCA, al carajo’ que nos aisló del mundo”.
“Estamos viviendo un cambio de época basado en la moral como política de Estado”.
“No asumimos en condiciones normales, sino en una sociedad al borde de la destrucción”.
“Las calles eran tierra de nadie, las fronteras un colador y los piquetes un negocio financiado con fondos sociales”.
“Recibimos un Estado capturado por militantes y utilizado como refugio de la ineficiencia”.
“Siete de cada diez chicos vivían en pobreza mientras el sistema educativo se deterioraba”.
“Bajamos los homicidios en todo el país y recuperamos el orden en Rosario”.
“Terminamos con los piquetes, que pasaron de miles por año a prácticamente cero”.
“Eliminamos la intermediación política en la ayuda social y fortalecimos las transferencias directas”.
“La AUH aumentó casi un 500% y ampliamos su alcance a cientos de miles de niños”.
“A través del RIGI aprobamos inversiones por decenas de miles de millones de dólares”.
“Realizamos más de 14.500 desregulaciones para terminar con curros y privilegios”.
“Durante casi un siglo, Argentina estuvo atrapada en el fetiche industrialista y en la falsa idea de vivir con lo nuestro”.
“Tras décadas de protección, obtuvimos una industria pequeña, cara, dependiente de subsidios y con salarios bajos”.
“Muchos empresarios amigos del poder se beneficiaron de regulaciones hechas a medida”.
“No es normal pagar acero, neumáticos o ropa tres o cuatro veces más caros para sostener privilegios”.
“La receta para prosperar es reducir el Estado, terminar con la connivencia entre políticos y empresarios y devolverle el poder a la gente”.