El Parque de la Independencia en Rosario, se transformó ayer en un campo de batalla. La derrota de Newell 's Old Boys por 2-0 frente a Rosario Central funcionó como el detonante de una crisis que se viene prolongando desde la gestión de Ignacio Astore y continúa con el nuevo presidente Ignacio Boero.
Los goles de Ángel Di María y Enzo Copetti sentenciaron el resultado deportivo, pero la noticia más grave ocurrió fuera de los límites del campo de juego: represión policial, corridas y una crisis institucional que tocó su punto máximo.
El clima hostil se respiró desde la previa, cuando el micro del plantel local recibió piedrazos de sus propios simpatizantes al llegar al estadio. Sin embargo, el estallido ocurrió tras el pitazo final. Cientos de fanáticos intentaron ingresar a zonas restringidas para increpar a los jugadores y dirigentes, lo que obligó a un fuerte operativo de seguridad que incluyó el uso de la policía montada, gases lacrimógenos y balas de goma.
La violencia escaló rápidamente. Dentro del estadio, un grupo de violentos atacó con proyectiles la zona de pupitres de prensa, obligando a los periodistas a refugiarse en los palcos. El objetivo de los agresores era llegar al vestuario local, pero un cordón policial bloqueó el paso.

En su retirada, los hinchas lanzaron objetos contundentes contra los uniformados, quienes respondieron con dureza, afectando incluso a personas que se retiraban pacíficamente. Fuera de la cancha, la situación empeoró.
En las inmediaciones del Parque Independencia y sobre la avenida Pellegrini, se registraron destrozos en vidrios y balcones de edificios residenciales. Los hinchas utilizaron puertas de autos y maderas como escudos improvisados para enfrentar a la fuerza de seguridad.
El plantel leproso debió permanecer casi dos horas dentro de las instalaciones antes de poder abandonar el estadio, mientras en los pasillos resonaban los cánticos contra la comisión directiva encabezada por Ignacio Boero y contra los futbolistas.
La realidad futbolística de Newell's explica, aunque no justifica, el descontento popular. El equipo ahora dirigido por Frank Darío Kudelka viene de ganar apenas uno de sus últimos 18 partidos y está último en la tabla anual con solo dos puntos.
Además, la sombra del descenso acecha: en la tabla de promedios solo supera a equipos como Gimnasia de Mendoza y Sarmiento. "Hoy estamos en el fondo del mar y hay que tener la valentía de llevar el escudo para arriba", declaró Kudelka en una tensa conferencia de prensa que también sufrió intentos de interrupción por parte de los hinchas.

En la vereda de enfrente, Rosario Central celebró un triunfo clave que lo consolida en la cuarta posición de la Zona B con 14 unidades. El equipo de Jorge Almirón golpeó en los momentos justos: Di María abrió la cuenta aprovechando un rebote en el área, aunque luego salió por una molestia, y Copetti liquidó el pleito con un cabezazo a diez minutos del final.
Con esta victoria, el Canalla estiró a 22 partidos la diferencia en el historial y dejó a su eterno rival sumido en una crisis profunda. La Lepra no gana el clásico en su estadio desde 2008, un dato que pesó en la tarde negra de Rosario.