En las primeras horas de este lunes, Nahuel Agustín Gallo, cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina que había estado detenido arbitrariamente en Venezuela desde diciembre de 2024, llegó a la Argentina y fue recibido por su esposa y su hijo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
El gendarme, que pasó más de 448 días en prisión en la cárcel El Rodeo I en Caracas, pudo finalmente fundirse en un fuerte abrazo con su pequeño hijo Víctor y su pareja, María Alexandra Gómez, tras meses de incertidumbre y reclamos familiares y diplomáticos.
La llegada de Gallo emocionó a quienes lo esperaban en la terminal aérea, donde también estuvieron presentes autoridades como la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la senadora Patricia Bullrich; y el canciller Pablo Quirno, marcando un momento de alivio y cierre tras un proceso que mantuvo en vilo no solo a su familia sino a buena parte del país durante más de un año.
El caso de Gallo se remontaba al 8 de diciembre de 2024, cuando fue detenido por autoridades venezolanas al intentar cruzar desde Colombia para reunirse con su familia, con quien estaba separado por cuestiones personales. Su detención, caracterizada por falta de acceso consular y ausencia de un proceso judicial transparente, había sido denunciada por la Cancillería argentina y organismos de derechos humanos como arbitraria y representativa de graves violaciones a las garantías internacionales.
Desde entonces, el suboficial estuvo incomunicado durante largas etapas, en medio de versiones cruzadas sobre su situación jurídica, hasta que a principios de marzo de 2026 fue finalmente liberado y trasladado fuera de Venezuela.

La liberación de Gallo se produjo en un contexto de cambios políticos y diplomáticos en Venezuela, y fue confirmada primero por su esposa mediante sus redes sociales, donde escribió que su hijo Víctor “podrá abrazar a su papá en pocas horas” mientras Gallo ya volaba hacia Argentina.
Además, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) jugó un papel clave al facilitar el traslado del gendarme hacia el país en un avión privado gestionado por la entidad, en coordinación con la Federación Venezolana de Fútbol y diversos actores institucionales.
Desde la Cancillería argentina, el regreso de Gallo fue celebrado y se agradeció el apoyo de gobiernos aliados y organizaciones de derechos humanos que contribuyeron en las gestiones para su liberación, subrayando que su caso había sido denunciado como una detención arbitraria y de desaparición forzada.

Las imágenes y relatos de su llegada a Buenos Aires muestran a Gallo descendiendo del avión, uniformado, y fundiéndose en un abrazo con su pequeño hijo, con quienes pasó meses sin poder comunicarse de forma directa. Este reencuentro no solo marca el cierre de un capítulo doloroso para su familia, sino también un hito político y humano en la agenda de relaciones exteriores y derechos humanos en Argentina.
Mientras tanto, el Gobierno nacional y representantes institucionales siguieron destacando la importancia de su regreso, con llamados a continuar reclamando la liberación de otros ciudadanos argentinos aún detenidos por razones políticas en el extranjero.
Así fue el primer abrazo entre Nahuel Gallo, @gg_alexand95764 y su hijo Víctor. pic.twitter.com/DBKIzSf1pa
— Elisa Trotta (@EliTrotta) March 2, 2026