El Gobierno nacional oficializó el Decreto 122/2026, mediante el cual amplió de manera significativa el listado de sustancias consideradas “estupefacientes” en la Argentina. La medida, firmada por el presidente Javier Milei, busca reforzar el control sobre nuevas drogas sintéticas, medicamentos desviados y compuestos emergentes que representan un riesgo para la salud pública.
La norma modifica el Decreto 560/2019 y entra en vigencia a partir del día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial.
El eje central del Decreto 122/2026 es la sustitución completa del Anexo I del Decreto 560/19, donde se enumeran las sustancias que, según el Código Penal, deben ser consideradas estupefacientes.
Con esta actualización, se incorporan 254 nuevas sustancias al listado oficial, lo que representa la mayor ampliación desde la creación del régimen actual de control.
De esta manera, estas sustancias pasan a estar sujetas a las penas previstas por la Ley de Drogas y a los sistemas de fiscalización del Estado.
Según la normativa, el término “estupefacientes” no se limita a las drogas tradicionales, sino que incluye cualquier sustancia capaz de generar dependencia física o psíquica.
Uno de los principales motivos de la actualización es el crecimiento de las llamadas Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP), compuestos que no siempre están regulados a nivel internacional, pero que pueden generar graves daños.
De acuerdo con la definición de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, estas sustancias representan una amenaza creciente para la salud pública, especialmente por su rápida aparición y circulación en el mercado ilegal.
A nivel global, su número exacto aún es desconocido, lo que dificulta su control.
En el plano local, el Estado cuenta con el Sistema de Alerta Temprana de Nuevas Sustancias Psicoactivas (SAT), que permite:
Este sistema se nutre de información proveniente de fuerzas de seguridad, laboratorios forenses, hospitales y organismos especializados.

Para definir las nuevas incorporaciones, el Gobierno tomó como referencia informes y reportes de entidades especializadas, entre ellas:
Estos organismos cuentan con sistemas de monitoreo permanente sobre el tráfico y el consumo de drogas a nivel mundial.
Según el decreto, la actualización se basó en un trabajo técnico realizado por especialistas del Ministerio de Seguridad y de organismos internacionales.
Entre los criterios principales se tuvieron en cuenta:
Solo se incorporaron sustancias cuya circulación efectiva fue comprobada en el territorio nacional.
El decreto destaca que las nuevas sustancias incluidas presentan riesgos concretos para el sistema nervioso central. Entre sus efectos potenciales se encuentran:
Además, se advierte que muchas de estas drogas se consumen en combinación con alcohol u otras sustancias, lo que incrementa su peligrosidad.
De las 254 nuevas sustancias incluidas, el decreto detalla la siguiente clasificación: