A solo dos semanas de la gran cita en el Dolby Theatre, la temporada de premios de Hollywood está cerca de su definición y anoche empezamos a tener pistas casi conclusivas. Tras la reciente entrega de los galardones del Sindicato de Actores y de Productores, el panorama comenzó a cerrar a algunos favoritos.
La gran sorpresa de la jornada fue la victoria de Michael B. Jordan (Pecadores), quien se alzó con el premio del gremio actoral, dejando a Timothée Chalamet con su segunda derrota consecutiva en las ceremonias clave, después de perder el BAFTA. Esto hace sospechar que el premio principal del 15 de marzo podría estar en serio peligro para el protagonista de Marty Supreme. En contraste, otras categorías parecen tener dueños indiscutibles: Jessie Buckley se consolida como la apuesta más segura tras haber arrasado en cada una de las antesalas, mientras que Amy Madigan y Sean Penn tomaron un poco de ventaja en los roles de reparto tras sus victorias de anoche.
En la disputa por Mejor Película, la situación es aún más intrigante. Una batalla tras otra, la obra de Paul Thomas Anderson, logró imponerse en los PGA (Producers Guild Awards), lo que habitualmente garantiza el éxito en la Academia. Sin embargo, su reciente derrota frente a Pecadores en la categoría de elenco de los actores ha sembrado la duda.

Algunos ya empiezan a pensar en casos como los de Secreto en la montaña o La La Land, producciones que dominaron los premios precursores pero flaquearon en el último momento y quedaron sin su Oscar. Existe la sensación de que Pecadores podría repetir el fenómeno de "batacazo" que en su día protagonizaron cintas como Crash o Moonlight.