El Gobierno nacional oficializó la creación del Programa Nacional “Sello Ciencia Argentina” mediante la Resolución 29/2026, firmada en el ámbito de la Jefatura de Gabinete de Ministros y de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.
La medida apunta a fortalecer el desarrollo de proyectos y empresas de base científica y tecnológica, con el objetivo de facilitar su llegada al mercado y mejorar el perfil productivo del país basado en el conocimiento.
La resolución, publicada en el Boletín Oficial, establece que el programa funcionará dentro de la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología y no implicará, en esta etapa, erogaciones presupuestarias directas. Su implementación quedará a cargo de la Dirección Nacional de Vinculación y Transferencia, que coordinará las acciones con organismos públicos, universidades y actores privados.
La iniciativa se enmarca en un diagnóstico oficial que reconoce las dificultades estructurales del ecosistema innovador argentino, como la baja participación de sectores de media y alta tecnología en las exportaciones, los problemas de articulación institucional y las limitadas capacidades de absorción tecnológica de muchas empresas.
Según detalla el Anexo I de la resolución, el objetivo general del programa es “apoyar y fortalecer el proceso de creación, desarrollo y escalado de proyectos de base científica y tecnológica” para facilitar su inserción comercial.
A partir de este lineamiento, el Estado busca acelerar la maduración tecnológica, promover una cultura emprendedora basada en el conocimiento y mejorar las políticas de apoyo a la innovación.
Entre los objetivos específicos se incluyen el fortalecimiento de la vinculación entre instituciones, empresas y centros de investigación, el impulso a innovaciones colaborativas y la visibilización, tanto a nivel nacional como internacional, de proyectos, productos y servicios tecnológicos.
De esta manera, el “Sello Ciencia Argentina” se propone funcionar como una herramienta de validación y acompañamiento para iniciativas con potencial de crecimiento, facilitando su acceso a redes, mercados e inversiones.
El programa prevé una amplia gama de beneficios para los emprendimientos seleccionados. Entre ellos se destacan el asesoramiento para la vinculación con organismos públicos y empresas, el acceso a capacitaciones en gestión, incubación y aceleración de proyectos, y la asistencia técnica especializada.
También se contempla el uso preferencial de equipamiento científico y laboratorios, el acompañamiento en trámites regulatorios, el apoyo para el registro de propiedad intelectual y la participación en ferias y espacios de promoción internacional. A esto se suma la posibilidad de acceder a rondas de inversión y a beneficios impositivos vinculados a actividades de investigación y desarrollo.
El esquema busca, así, ofrecer un respaldo integral que acompañe a los proyectos desde sus primeras etapas hasta su consolidación comercial.
El programa otorgará dos distinciones: “Proyecto Ciencia Argentina” y “Empresa Ciencia Argentina”. El primero estará destinado a iniciativas en etapa temprana, que aún no estén constituidas como empresas ni tengan ingresos comerciales. El segundo se orientará a firmas ya formalizadas, con distintos grados de desarrollo.
En el caso de los proyectos, se exige que estén radicados en el país, que tengan origen en instituciones del sistema científico y que se encuentren en fases iniciales de desarrollo, con niveles de madurez tecnológica entre TRL 2 y 4.
Para las empresas, se establecen tres subcategorías: startups de base científica, pymes y grandes compañías. Cada una debe cumplir requisitos específicos en materia de antigüedad, facturación, inversión en I+D y vinculación con organismos como el CONICET, el INTI, el INTA u otras instituciones del sistema nacional.
Las postulaciones se realizarán a través de la plataforma de Trámites a Distancia (TAD) y deberán atravesar dos etapas: admisión y evaluación. La primera estará a cargo de la Dirección Nacional de Vinculación y Transferencia, que verificará el cumplimiento de los requisitos formales.
La evaluación, en tanto, será realizada por un comité de expertos integrado por representantes de la Secretaría de Innovación, del CONICET y de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación.
Los criterios incluyen la solidez científica y tecnológica, la proyección comercial, la viabilidad financiera, las capacidades del equipo y el nivel de inversión en investigación y desarrollo.