Cada 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Vida Silvestre, dedicado a la protección de la fauna y la flora. La efeméride fue proclamada en 2013 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y comenzó a celebrarse en 2014.

La elección del día coincide con la firma, en 1973, de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), acuerdo internacional que regula el comercio de especies para evitar su explotación y extinción.
Según datos de la ONU, más de un millón de especies están en peligro de desaparecer en las próximas décadas si no se revierten las tendencias actuales de degradación ambiental. La pérdida de hábitats, el cambio climático, la contaminación y el tráfico ilegal figuran entre las principales amenazas.

La biodiversidad sostiene servicios ecosistémicos esenciales: polinización de cultivos, regulación del clima, provisión de agua y alimentos, y recursos medicinales. Sin estos sistemas naturales, la seguridad alimentaria y sanitaria global se debilita.
La fecha también subraya que la protección de especies no es solo un objetivo ambiental, sino económico y social. Millones de personas dependen directamente de los recursos naturales para su subsistencia, especialmente en comunidades rurales e indígenas.

Cada año se establece un lema específico que orienta campañas educativas y políticas públicas. Gobiernos, ONG y organismos multilaterales organizan actividades para reforzar compromisos y promover prácticas sostenibles. Este año, la leyenda de la ONU manifiesta:
“Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio natural y los medios de subsistencia”.
Esta temática destaca el papel crucial de estas especies para la salud humana, las culturas tradicionales y las economías locales, así como las amenazas que enfrentan por la pérdida de hábitats, la sobreexplotación y el cambio climático.
La jornada funciona como recordatorio concreto: sin ecosistemas sanos no hay desarrollo posible. La biodiversidad no es un accesorio del planeta; es su infraestructura básica.