En una charla íntima y sin cassette con NewsDigitales, Margarita Páez habló de su presente teatral, de cómo vive el apellido que heredó, de su vínculo con sus padres y hasta se animó a opinar sin filtro sobre realities como Gran Hermano. A los 21 años, la actriz deja en claro que tiene muy definido qué quiere hacer… y qué no.
Actualmente protagoniza Un ritual de paso, todos los lunes a las 21 en el Teatro El Grito, junto a su pareja, el actor Baltazar Murillo. La obra propone una historia atravesada por la inteligencia artificial: una actriz le pide a una IA que escriba sobre su fiesta de 15, que terminó en desastre, y a partir de allí se desprenden escenas interpretadas por los personajes. “Es recontra moderno. Es un mundo raro el de la IA, no hay experiencia a largo plazo todavía. Lo uso para cosas concretas, pero tampoco hay que dejar que te chupe”, reflexionó.

Sobre trabajar con su novio, fue contundente: “Siempre quisimos hacer algo juntos. Nos encanta llegar al teatro, actuar y después comentar la función. Es muy lindo compartirlo”. Murillo, recordado por interpretar a Carlos Tévez en la serie de Netflix, es alguien a quien admira profundamente: “Es una locura lo que actúa”.
Hija de Fito Páez y Romina Ricci, Margarita creció rodeada de arte. Sin embargo, asegura que la actuación no fue una imposición sino una elección tardía: “Hice una peli con mi mamá a los 13 o 14 por juego. Me divertí, pero recién a los 17, cuando empecé teatro en serio, dije: esto quiero para mi vida”. Se formó con Norman Briski, a quien considera su maestro: “Hay algo muy familiar entre nosotros por mi mamá. Lo pongo ahí arriba”.
Sobre llevar el apellido Páez, respondió con naturalidad: “No me pesa. Lo llevo con orgullo y alegría. Ahora, si me hablan todo el tiempo de eso en cierta situación, no es por el apellido, es por con quién estoy hablando”. También se refirió a la serie biográfica de su padre, El amor después del amor: “Me gustó. Está muy bien retratada la época, los actores están increíbles y la música es hermosa. Revivió un momento muy lindo”.
Consultada por su vínculo con Sofía Gala, lanzó entre risas: “Mi supuesta madrastra”. Y aclaró: “No lo es. Son amigos. Pero ella es lo más, es re mía”. También conoce a Moria Casán, aunque contó que la vio menos. Lejos de mostrarse fascinada por el ambiente, sorprendió al admitir que casi no consume televisión ni streaming: “Conozco de nombre, pero no veo tele”.
Amante del cine clásico, mencionó títulos como Love Streams, ¡Qué bello es vivir! y El fantasma del paraíso como parte de su top personal. Va seguido a las salas y defiende la experiencia en pantalla grande: “Hay películas que si no las veo en el cine, no las veo más”. También le apasiona la música y la comedia musical. Sueña con hacer Casi normales o Cabaret, y admite que con una canción de Floricienta puede llorar sin escalas.