La tercera edición en Argentina de Gran Hermano, emitida entre 2002 y 2003 por Telefe, tuvo varios protagonistas fuertes. Uno de ellos fue Eduardo Carrera, quien dejó huella por su historia de amor, sus conflictos y su lugar en uno de los grupos más marcados de la casa.
Desde las primeras semanas, Eduardo formó pareja con Romina Orthusteguy. El vínculo creció frente a cámara y se convirtió en uno de los romances centrales de la temporada. Sin embargo, la relación terminó de la peor manera: discusiones, tensiones acumuladas y una ruptura que dejó expuestas diferencias irreconciliables.
El momento más crítico llegó en año nuevo. Tras una pelea violenta dentro de la casa, la producción decidió sancionarlo enviándolo directamente a placa. Fue un quiebre en su juego. El público no le perdonó el episodio y terminó eliminándolo en la votación siguiente, marcando uno de los finales más abruptos de esa edición.
Más allá del conflicto, Eduardo también fue parte de un hito histórico del formato: protagonizó el primer intercambio con Gran Hermano. Una participante española viajó a la casa argentina, mientras él pasó una semana en España, en una experiencia inédita hasta ese momento que amplió el universo del reality y cruzó audiencias.
En cuanto a estrategia, Carrera construyó una fuerte alianza con Pablo Martínez. Juntos jugaron hasta el final como bloque opositor al grupo que terminaría dominando la definición del certamen: Viviana Colmenero, Matías Bagnato y Mauricio Córdoba. Veremos cómo quedará en esta segunda oportunidad.