03/03/2026 - Edición Nº1120

Opinión


Tensión expuesta

Petri contra Villarruel: la interna no se disimula

03/03/2026 | Acusaciones de traición, reproches por IOSFA y ataques personales: la pelea ya no es privada y golpea en el corazón del poder.



La pelea entre Luis Petri y Victoria Villarruel terminó de correr un velo que hace tiempo venía roto. Anoche, el ministro de Defensa acusó a la vicepresidenta de “apostar al fracaso del Gobierno, de haberse ofrecido como alternativa y de haber abierto el Senado para que la oposición “hiciera de las suyas” contra el programa económico de Javier Milei. 

Villarruel respondió como viene respondiendo desde hace meses: sin sutileza y sin intención de bajar el tono. Le pidió a Petri que deje de hablar “como una vieja chusma” y lo atacó con una frase que resume el tipo de interna que hoy atraviesa al oficialismo: dijo que lo conoce por “los trencitos de la alegría con Milei”.  ¿Es solo qun accidente de redes o una desprolijidad de madrugada? ¿O es que Villarruel dejó de ser tratada como una parte incómoda y pasó a ser tratada como un problema político?

Petri eligió además una acusación precisa: que jugó para el fracaso del Gobierno y que, estando en la línea de sucesión presidencial, eso la convierte en alguien que trabaja contra la administración de la que forma parte.  Villarruel ya no es leída como compañera de fórmula sino como una dirigente que conserva ambiciones propias y que no disimula su distancia con el núcleo duro de la Casa Rosada.

Villarruel también le enrostró a Petri “el vaciamiento de IOSFA y los sueldos más bajos de todas las fuerzas”, apuntó a dos temas muy sensibles dentro del mundo militar. IOSFA es el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas, la cobertura médica de militares, retirados y sus familias —también alcanza a personal de Gendarmería y Prefectura—, y desde hace tiempo acumula quejas por prestaciones, demoras, deudas con prestadores y deterioro del servicio. A eso le sumó otra acusación todavía más política: que durante la gestión de Petri las Fuerzas quedaron con salarios atrasados respecto de otras áreas del Estado, un reclamo que viene creciendo entre oficiales, suboficiales y soldados voluntarios y que ya impactó en bajas y malestar interno. Con esa frase, Villarruel buscó pegarlo en un punto donde el ministro queda expuesto frente a su propia base natural: la situación cotidiana de la familia militar.  

El contexto explica la intensidad. Después de la Asamblea Legislativa, Milei la dejó afuera del centro de la escena, hubo gestos fríos en el Congreso y el oficialismo volvió a cargar sobre ella por su comportamiento en el Senado y por el vínculo que mantiene con sectores de la oposición y del mundo militar. La pregunta es en qué etapa de la interna están. Y la respuesta parece bastante clara: ya no están en la fase del malestar silencioso ni en la de los desaires protocolares. Están en la etapa de la acusación abierta, donde un ministro le dice a la vicepresidenta que trabajó para que el Gobierno fracase y ella le contesta con lenguaje de pelea barrial. 

Esa degradación del vínculo no es un detalle personal. Habla del modo en que el mileísmo ordena lealtades: el que no entra del todo en la lógica del Presidente y su círculo queda expuesto, aunque ocupe la segunda magistratura del país. Petri quedó, así, en el papel de vocero de una decisión más grande que él. Villarruel, en el papel de dirigente sitiada pero todavía activa.