La relación política entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel atraviesa su punto de mayor tensión desde la llegada de La Libertad Avanza al poder. Tras la apertura de sesiones ordinarias de 2026, lo que antes eran gestos de distancia se transformó en un intercambio público de acusaciones que incluye términos como "golpismo", "traición" y pedidos de renuncia.
Esta fractura no ocurrió de un día para el otro, sino que es el resultado de un proceso de dos años marcado por el desplazamiento de la vicepresidenta de las áreas de decisión y una competencia por el liderazgo del espacio. La convivencia entre el proyecto libertario globalista del Presidente y el perfil nacionalista e institucional de la titular del Senado se volvió insostenible.
El conflicto escaló a la madrugada de este martes, cuando la vicepresidenta respondió a las presiones del entorno presidencial a través de sus redes sociales con una frase definitiva: “Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar. Hasta el 10/12/27 ocupo con honestidad mi cargo”.

La dupla se consolidó en 2021, cuando ambos ingresaron a la Cámara de Diputados. Sin embargo, los primeros chispazos surgieron durante la campaña presidencial de 2023. En ese entonces, el equipo de Milei detectó actos y cartelería donde la imagen de Villarruel aparecía separada de la estética oficial del partido, lo que despertó las primeras sospechas de un "proyecto propio".
El quiebre operativo ocurrió en diciembre de 2023. Pese a que se había prometido que la vicepresidenta controlaría los ministerios de Seguridad y Defensa, el mandatario optó por entregar esas carteras a Patricia Bullrich y Luis Petri. Este desplazamiento relegó a Villarruel exclusivamente al ámbito parlamentario, limitando su influencia en la gestión directa.
La pelea central entre Milei y Villarruel radica en el choque entre dos modelos: el libertarismo de apertura total que impulsa el Presidente y el nacionalismo de defensa de la industria y las instituciones que sostiene la vicepresidenta, una diferencia que se volvió pública con la caída de empresas nacionales y el ajuste en las Fuerzas Armadas.

Durante el primer año de gobierno, la distancia se hizo visible en actos oficiales y votaciones clave. Un momento determinante fue en marzo de 2024, cuando la vicepresidenta habilitó el tratamiento del DNU 70/23 en el Senado, lo que el oficialismo consideró una "decisión inconsulta" que favoreció a la oposición.
Otros episodios que profundizaron la crisis fueron:
"Empujón"
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) March 2, 2026
Por el empujón que le dio Victoria Villarruel a Karina Milei en la antesala del discurso por la #AperturaDeSesiones2026. pic.twitter.com/JkISleXdW0
En la Casa Rosada, la figura de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, es señalada como el principal escollo para una reconciliación. El "Jefe" y el asesor Santiago Caputo mantienen una sorda pulseada con la vicepresidenta por el control del protocolo y el acceso al Presidente.
Uno de los hechos más elocuentes ocurrió en noviembre de 2025, cuando la hermana del primer mandatario tuvo dificultades para ocupar un palco en el recinto del Senado durante una jura de legisladores. El entorno de Villarruel exigió que el pedido se hiciera "por canales formales", lo que fue interpretado por la Presidencia como un gesto de hostilidad hacia el círculo íntimo del jefe de Estado.
JAVIER MILEI A LA VICEPRESIDENTE VILLARRUEL CON GESTO INCLUIDO
— Marcos Palazzolo (@marcalpalazzolo) March 2, 2026
"ALGUNOS FANTASEABAN CON HEREDAR EL SILLÓN DE RIVADAVIA" pic.twitter.com/77OKwXJ2Ab
El detonante final fue el discurso del 1 de marzo en el Congreso de la Nación. Milei, sin mencionarla por nombre, aludió a "propios que soñaban con abrazar el sillón de Rivadavia" mientras realizaba un gesto hacia donde estaba sentada la vicepresidenta. El actual diputado Petri reforzó la acusación calificándola de "funcional a la oposición".
Villarruel respondió tildando de "vecina chusma" al exministro de Defensa y cuestionó su idoneidad para el cargo. Con la confirmación de que ya no existe diálogo entre ambos y la ratificación de que la vicepresidenta no renunciará, el Gobierno entra en una etapa de cohabitación forzada hasta el final del mandato en 2027.
TM