La reconocida marca de electrodomésticos Peabody, famosa por sus termos y pequeños aparatos de cocina, se presentó en concurso preventivo de acreedores en medio de un escenario financiero y comercial cada vez más preocupante.
Si bien fue consultada por este medio, la compañía no respondió oficialmente sobre las causas que derivaron en la decisión judicial. Sin embargo, distintas fuentes del sector describen una combinación de factores que explican el deterioro: cobertura cambiaria mal calibrada, apertura importadora y consumo interno en retroceso.
Uno de los puntos centrales fue la estrategia de cobertura de importaciones. La empresa habría tomado posiciones en dólar futuro para cubrir compras externas a valor de $1.690.
Hoy, con un dólar en torno a $1.400, esa cobertura se transformó en una pesada mochila financiera. La cuenta es simple pero contundente:
por cada millón de dólares cubierto a $1.690, la diferencia de casi $300 por dólar implicó una pérdida cercana a $300 millones.
En un contexto de márgenes ajustados, ese descalce se vuelve difícil de absorber. Y más aún cuando el mercado interno no convalida aumentos.
El problema no fue solo financiero. La empresa quedó atrapada en un escenario de bajo consumo, donde subir precios para compensar pérdidas implicaba arriesgar ventas.
El mercado de electrodomésticos chicos viene golpeado por la caída del poder adquisitivo y la prudencia de los hogares. Termos, procesadoras y planchas no son bienes de reposición urgente: cuando el ingreso se ajusta, se postergan.
Así, la compañía enfrentó una doble presión:costos financieros en alza por la cobertura, y demanda débil que impide recomponer márgenes.
La crisis también se da en medio de una mayor apertura comercial. En las últimas semanas, desde el sector se advirtió sobre una “avalancha de importaciones” que presiona a la industria local.
Peabody, sin embargo, operaba bajo esquemas de protección vigentes impulsados por la Secretaría de Comercio Exterior.
Estos instrumentos buscaban equilibrar la competencia frente a productos importados, principalmente asiáticos. Sin embargo, aun con esas medidas activas, el escenario actual de mayor competencia externa y caída del consumo terminó impactando en la estructura financiera.
La empresa produce y comercializa pequeños electrodomésticos: termos, pavas eléctricas, procesadoras, batidoras, planchas y otros artículos de línea blanca chica.
En declaraciones públicas recientes, su conducción había advertido sobre el impacto de las importaciones y la necesidad de sostener condiciones de competencia razonables para la industria local.
El concurso preventivo abre ahora un proceso de renegociación con acreedores mientras la compañía busca sostener operaciones.