Cada 5 de marzo, China conmemora el Día de Lei Feng, una jornada dedicada a promover el voluntariado, la ayuda comunitaria y la solidaridad. La fecha recuerda a Lei Feng, un joven soldado del Ejército Popular de Liberación que, tras su muerte en 1962, fue elevado a símbolo nacional de altruismo y servicio al pueblo.
Lei Feng nació en 1940 en la provincia de Hunan y creció en un contexto marcado por la guerra y la pobreza. Huérfano desde niño, su historia personal fue presentada posteriormente como ejemplo de superación y compromiso con la construcción de la nueva China socialista. En 1960 ingresó al ejército, donde rápidamente se destacó por su disciplina, su dedicación al trabajo colectivo y su disposición a ayudar a otros.

Su vida se volvió legendaria después de su muerte accidental en 1962, cuando tenía apenas 22 años. Según la versión oficial, falleció tras ser golpeado por un poste durante una maniobra militar. Poco tiempo después comenzaron a difundirse sus diarios personales, textos en los que reflexionaba sobre la importancia de servir al pueblo y vivir con humildad.
El punto de inflexión llegó en 1963, cuando Mao Zedong lanzó la campaña nacional conocida como “Aprender del camarada Lei Feng”. A partir de entonces, su figura fue promovida en escuelas, medios y organizaciones juveniles como modelo de conducta. Los carteles propagandísticos y los relatos sobre sus actos de generosidad se multiplicaron en todo el país, convirtiéndolo en uno de los personajes más emblemáticos de la cultura política china del siglo XX.
Con el paso del tiempo, el Día de Lei Feng se consolidó como una jornada dedicada a realizar actividades de servicio comunitario. Estudiantes, trabajadores y voluntarios participan en iniciativas como limpieza de espacios públicos, donaciones de sangre, asistencia a personas mayores o campañas de ayuda social.

Aunque su historia surgió en el contexto de la propaganda política de la era maoísta, la figura de Lei Feng continúa siendo utilizada en la China contemporánea para promover valores como la responsabilidad social, la solidaridad y el compromiso colectivo. Más de seis décadas después de su muerte, el nombre de aquel joven soldado sigue presente en escuelas, monumentos y campañas públicas, recordando cómo una vida breve terminó transformándose en uno de los símbolos morales más duraderos de la historia moderna china.