El básquet argentino despide con dolor a Clarence Metcalfe, quien falleció a los 74 años. El jugador nacido en Estados Unidos dejó una huella imborrable en Gimnasia y Esgrima La Plata, donde brilló en los años 70 y se convirtió en uno de los primeros extranjeros en marcar diferencia en el país. Su llegada significó un salto de calidad para el equipo tripero y para la competencia nacional.
Metcalfe, un base de 1,80 metros, se destacó por su visión de juego y liderazgo. Condujo a Gimnasia a conquistar los Metropolitanos de 1978 y 1979, además de los campeonatos argentinos de clubes en 1979 y 1980. También fue protagonista en el Sudamericano de Clubes de 1979, donde el equipo alcanzó el subcampeonato, consolidando su lugar en la historia del básquet albiazul.
El club platense expresó su pesar en redes sociales, recordando a Metcalfe como un referente histórico y agradeciendo su aporte a una generación que vibró con su talento. “Su huella permanecerá en la historia del Club y en el recuerdo de toda una generación amante del básquet”, señalaron desde Gimnasia, reflejando el cariño que aún despierta entre los hinchas.
Desde el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata despedimos con profundo dolor a Clarence Metcalfe, histórico referente del básquet albiazul.
— Gimnasia Basquet 🏀🐺 (@GimnasiaBasquet) March 3, 2026
¡Su huella permanecerá en la historia del Club y en el recuerdo de toda una generación amante del básquet! 💙 pic.twitter.com/010SGV8lMh
Quienes lo vieron jugar coinciden en que fue uno de los mejores bases extranjeros que llegaron a la Argentina. Su estilo adelantado a la época, sumado a su carisma, lo convirtieron en un ídolo para los triperos. Incluso se recuerda cómo se integró rápidamente a la cultura del club, cantando “Dale Lobo” junto a sus compañeros en los viajes hacia Capital.
Tras su paso por Gimnasia, Metcalfe no volvió a jugar en el país, pero su legado quedó intacto. Hoy, su nombre se inscribe en la memoria del básquet argentino como símbolo de una etapa de espectáculo, canchas llenas y duelos memorables frente a equipos como Obras, Ferro y Lanús. Su partida deja un vacío, pero también el recuerdo de una época gloriosa que él ayudó a construir.
