El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, utilizó la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense para algo más que un repaso institucional. En el inicio del período número 154, anunció cinco proyectos de ley que enviará en los próximos días y dejó un mensaje político claro: construir una alternativa frente al modelo de Javier Milei.
Lejos de limitarse a un balance de gestión -para eso dejó un anuario sobre las bancas-, Kicillof planteó un discurso de contraste con la Casa Rosada. En ese marco, “coló” una batería de iniciativas que combinan alivio impositivo, regulación económica y expansión del rol estatal, piezas que funcionan tanto en clave provincial como nacional.
El primero apunta a las Pymes bonaerenses. A través de ARBA, se implementará el “Régimen Riesgo 0 – SAF 0”, que reducirá a cero las alícuotas de Ingresos Brutos en retenciones bancarias para contribuyentes cumplidores. La medida busca liberar capital de trabajo y enviar una señal al entramado productivo.
El segundo proyecto propone crear un Registro Provincial de Trabajo en Plataformas Digitales y establecer reglas para empresas como Rappi, PedidosYa y Uber. El oficialismo sostiene que la iniciativa protegerá derechos laborales y dará transparencia a los algoritmos; la oposición advierte que puede convertirse en una regulación excesiva que limite la economía colaborativa.
El tercer eje es la reforma integral de la Ley de Seguridad Pública, con foco en la carrera y el reclutamiento policial. Kicillof reconoció implícitamente que la inseguridad requiere algo más que patrulleros y planteó modernizar una norma con tres décadas de vigencia.
El cuarto proyecto insiste en la creación de un laboratorio estatal para la producción pública de medicamentos, una iniciativa que ya había perdido estado parlamentario. Desde el Ejecutivo sostienen que permitirá reducir costos sanitarios; desde la oposición cuestionan su financiamiento y advierten sobre una expansión del aparato estatal.
El quinto anuncio fue la universalización de la sala de 3 años en todo el territorio bonaerense, mediante un decreto que ampliará la cobertura educativa. La medida funciona como contracara del ajuste nacional y busca consolidar una identidad de gestión centrada en derechos sociales.
Más allá de los anuncios, el interrogante es parlamentario. Axel Kicillof no tiene control pleno de la Legislatura bonaerense, algo que quedó expuesto en la disputa por autoridades del Senado provincial. Cada proyecto requerirá negociación fina en un escenario atravesado por la interna peronista y una oposición que intentará condicionar el avance.
La apertura dejó así una doble lectura: agenda concreta para la Provincia y construcción política hacia adelante. En el distrito más grande del país, cada ley también es un mensaje nacional. Y en esa lógica, los cinco proyectos no solo ordenan el año legislativo: también empiezan a delinear el perfil político con el que el gobernador busca proyectarse más allá de Buenos Aires.