En plena construcción del espacio libertario, durante la campaña legislativa de 2021, uno de los principales estrategas del armado de La Libertad Avanza dejó una de las explicaciones más detalladas sobre cómo y por qué se eligió a Victoria Villarruel como socia política de Javier Milei.
Se trató de una entrevista al consultor Mario Russo, figura clave del armado libertario en sus primeros pasos, en la que expuso sin eufemismos los criterios electorales, simbólicos y culturales que guiaron la conformación del binomio.
A más de dos años de aquella construcción, y en medio del quiebre entre Milei y Villarruel, ese testimonio adquiere hoy una lectura retrospectiva: la sociedad política pensada como complemento estratégico tuvo una duración limitada, cercana a los dos años, antes de entrar en una etapa de distanciamiento profundo.

Nacido en 1981 en Bahía Blanca, Russo se formó como politólogo en la Universidad del Comahue y desarrolló una trayectoria transversal en distintos espacios políticos.
Su primera experiencia relevante fue en 2007, cuando coordinó equipos técnicos en la campaña de Federico Susbielles. Luego trabajó con Francisco de Narváez y más tarde integró la estrategia que llevó a Héctor Gay a la intendencia en 2015, dentro de Cambiemos.
En ese recorrido, su principal referencia en la Sexta Sección Electoral era Santiago Nardelli. Con el tiempo, Russo se fue alejando del macrismo y se incorporó al naciente espacio libertario, donde se convirtió en una pieza central de la campaña de 2021. En el último año, Russo se acercó a Guillermo Moreno, a quién le reconoce virtudes comunicaciones similares a las de Milei. También es actualmente asesor de la propia Villarruel.
En aquella entrevista, publicada por la Revista Crisis, Russo describía el funcionamiento interno del entorno de Milei y el peso de la comunicación digital.
“El equipo de comunicación de Javier Milei está compuesto por seis personas, cuyo trabajo adquiere mayor visibilidad gracias a los influencers”, señalaba.
Y agregaba: “Los principales son el youtuber financiero y candidato Ramiro Marra, el escritor Agustín Laje, Emmanuel Danann y Lilia Lemoine, que es también su asesora de imagen”. Actualmente, Marra y Danann están por fuera del universo oficial.
Según el consultor, ese entramado era clave para traducir el discurso libertario en un lenguaje atractivo para los públicos más jóvenes.
Russo también detallaba el razonamiento electoral que guiaba al equipo en aquellos meses iniciales.
“El único que puede romper con la polarización entre kirchneristas y macristas es Javier, porque quien la rompa tiene que ser de una potencia rara”, explicaba.
Y completaba: “Entonces fuimos por el treinta por ciento de los votantes que tienen entre 16 y 28 años. Apuntamos a un treinta por ciento de ese total. Si a ese tercio lo ganábamos, llegábamos a dos cifras”.
La estrategia apuntaba a conquistar una franja generacional poco interpelada por los partidos tradicionales, con una identidad estética y discursiva propia.
En ese esquema, el armado libertario decidió sumar a Villarruel como contrapeso ideológico y simbólico de Milei. Según Russo, se trató de una decisión deliberada.
“Yo quería un rockstar con campera de cuero que íbamos a equilibrar con una mujer conservadora para ir a discutir ese voto”, relataba.
Y agregaba: “Victoria aporta una batalla cultural profunda, y a la vez funciona como filtro para toda la naftalina de la derecha argentina”.
Ante los cuestionamientos sobre su mirada histórica, el consultor buscaba despejar dudas: “Victoria no es negacionista, me lo ha dicho a mí”.
Uno de los pasajes más recordados de aquella entrevista fue la definición estética del binomio.
“En términos de imagen de campaña, decíamos: ‘necesitamos la novia de Recoleta del sureño motoquero, necesitamos que la campaña genere eso y se transmita’”, explicaba Russo.
Y añadía: “No sé si bien o mal, pero hay un poco de eso. Lo que pasa es que Javier es arrollador. Es muy difícil caminar con Javier, porque genera algo fuerte”.
La frase sintetizaba una estrategia basada en el contraste social, la narrativa mediática y el marketing político.
La sociedad entre Milei y Villarruel, concebida en 2021 y consolidada en la campaña presidencial de 2023, tuvo una duración acotada. Durante aproximadamente dos años, funcionó como una alianza central para el crecimiento electoral del espacio.
Sin embargo, con el avance de la gestión, las diferencias políticas, institucionales y personales comenzaron a profundizarse. Desde hace tiempo, el vínculo atraviesa un deterioro marcado, con reproches y desconfianza mutua.